
Este es una variante de un palto que tiene mucha historia; esta me la enseñó una amiga del distrito de San Miguel de la infancia hace unos tres meses. Es el que yo prefiero.
Rocotos: Escojan 12 que se más bien grandes. En cuanto a los colores, sugiero que haya variedad.
Carne de res molida: 200 gramos.
Carne de chancho: En igual cantidad, también 200 gramos.
Cebolla: 1 que sea más bien grande.
Ajos: 2 hermosos dientes.
Pasta de tomate: Unos 50 gramos.
Huevos: Dos, duros, no más de esa cantidad.
Azúcar blanca: 2 cucharadas
Sal, pimienta negra: Ahí, sl criterio o gusto de cada uno.
Queso Mozzarella: Una buena bola.
Queso fresco de leche: Unos buenos 200 gramos.
Queso Gouda (suave): Unos 100 gramos.
Pasas: Unos 20 gramos.
Perejil: Un atadito
Harina, leche y 2 huevos frescos
Rocotos
Primero, corten y retiren las tapas a cada uno de los doce rocotos. Enseguida, lávenlos muy bien en agua tibia, no olvidándose de retirarles las pepas al igual que las venas, hagan esto sin dañarlos. Ahora bien, dejen remojando los rocotos durante un día en un recipiente donde haya agua con sal.
Al día siguiente, enjuaguen con agua, siempre con cuidado, los rocotos. Enseguida pongan a hervir agua y cuanto esta esté hirviendo echen los rocotos; que estos no estén más de tres minutos, no más que eso. Luego de este tiempo, enjuagarlos con agua fría. Esta operación, mi amiga la repitió, recuerdo, tres veces. Siempre con mucho cuidado.
Relleno:
Primero el turno de la cebolla: hay que picarla en cuadraditos. A esta le agregan el ajo previamente molido, al igual que la pasta de tomate, la sal y también la pimienta. Una vez que la mezcla esté lista, le añaden la carne molida. Y a cocinar se ha dicho.
El fuego que no sea intenso, no se olviden la buena cocina se hace a fuego lento, y esta mezcla no es la excepción: hagan esto durante 15 minutos. Más o menos a la mitad del tiempo, digamos pasados 8 minutos, añadir a la mezcla el equivalente a una taza de perejil bien picado. No se olviden de cubrir la cacerola.
Luego de esperar un par de minutos, agregamos los quesos y con una cuchara de palo removemos la mezcla de manera que esta se unifique. La deliciosa mezcla, el relleno, debe quedar como un chicle, “chiclosa”, como dice mi amiga. A esta alturas, le agregan los dos huevos duros picados; revuelven la mezcla, pero suavemente, cosa de que los huevos no se destrocen.
Una vez listo el relleno, proceden a rellenar los doce rocotos; ejerzan una ligera presión para que estos queden al final bien llenos. Llega el turno de colocar las tapas, pero antes de proceder coloquen un trozo de queso fresco sobre el rocoto ya relleno. Los rocotos ya están listos para ir al horno.
Pero antes, tienen que colocarlos en un recipiente pírex, más bien grandes, de manera que los rocotos no estén amontonados. Sino más bien, bien paraditos. Una vez en fila, vierten sobre ellos una mezcla preparada con leche, dos huevos y harina: La cantidad de la mezcla debe ser suficiente, de manera que los rocotos puedan ser cubiertos hasta las tapas.
Los rocotos rellenos cubierto con la mezcla deben ser horneados durante alrededor de 15 minutos. Retírenlos del horno una vez que la mezcla de huevo, leche y harina esté bien cocida, al punto de parecer un budín.