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Martes 21 de mayo 2013

Depresión invernal: El Trastorno Afectivo Estacional

Por: Carlos Requejo
Depresión invernal: El Trastorno Afectivo Estacional
Foto: enfemenino.com

 La investigación en neurociencia muestra que el TAE se relaciona con la entrada del otoño, la reducción de horas de luz solar y el cambio de hábitos que significa la llegada del frío. Es como una hibernación que nos lleva a escondernos en espacios seguros y calientes, pero demasiado cerrados y oscuros.

No existen estadísticas nacionales, pero es posible que se llegue a una afectación del TAE mayor del 20%, una persona por familia.

Como todo cuadro depresivo, el TAE afecta al rendimiento físico y mental y al estado de ánimo y lleva a una disminución de la capacidad física e intelectual, con pérdida de defensas, cansancio crónico y desgana generalizada, alteración de las relaciones socio-laborales, pérdida de rendimiento laboral, absentismo…

Con la armonización de los factores micro-ambientales se incrementa la calidad ambiental interior, de acuerdo con la Domobiótica y siguiendo los criterios de la bioconstrucción, “bäubiologie” o arquitectura biológica. Esto produce un incremento de la “biohabitabilidad”, lo cual previene y corrige a corto plazo los síntomas del TAE. El 90% de personas encuentra rápidas mejorías a partir de las correcciones domobióticas realizadas. Es notable la mejoría en estudiantes o ejecutivos, pues se incrementa la atención, la concentración y la memoria, con mejora de la toma de decisiones.

Con la iluminación biológica se crea una iluminación artificial que imita la luz natural del sol. Lo primero es aumentar la cantidad de luz o luminancia, una luz brillante a partir de una intensidad de 800 a 1000 lux, a primera hora de la mañana, lo cual estimula la pineal, nos dice que ya es de día, despierta el ánimo sin necesidad de café ni tabaco y nos proporciona serotonina al cerebro, la hormona de la actividad y el buen humor.

También hay que considerar el perfil de color o crominancia.

Para ello se usan luminarias del tipo fullspectrum, que reproducen todos los colores del sol, con alta temperatura de color (6.500 ºK) y de alto rendimiento energético, con lo cual se consigue más y mejor luz y con gran ahorro económico.

En paralelo se aplican criterios de cromoterapia, espacial o arquitectónica.

Para ello se considera el uso de cada espacio (trabajo, relax, sueño). También se valoran los horarios de uso del espacio y la incidencia de la luz solar, medida con el luxómetro.

La orientación y distribución de los espacios también afecta, por ello se debería permitir que el sol naciente fuera el despertador natural en el dormitorio, y ver la puesta de sol cada día desde el salón. Esto permite armonizar los ritmos circadianos para equilibrar la glándula pineal y el ciclo melatonina-serotonina.

Debemos dejar entrar la naturaleza en casa, el aire, el sol… con un proyecto específico para cada espacio, forma y orientación, considerando las necesidades humanas y profesionales de cada persona.

Además de la cromoterapia y la iluminación biológica, hay que evitar los materiales de construcción tóxicos o radioactivos, y considerar la calidad del aire, la mejora del confort acústico o el apantallado de campos eléctricos y magnéticos, como la red WiFi o telefonía móvil, por ejemplo. Se deben añadir además los criterios geobiológicos básicos para evitar las geopatías, buscar el “buen sitio”, las proporciones armónicas y por supuesto considerar el Feng Shui del lugar.

Ante la crisis de la construcción, muchos arquitectos y constructores acuden a la domobiótica, pues los proyectos de bioconstrucción ofrecen una salida comercial. La domobiótica aporta un incremento de la biohabitabilidad y es un valor añadido del edificio, que lo diferencia de la competencia.

Frente a la plaga de edificios enfermos, los edificios del futuro realizarán un proyecto domobiótico para evaluar los factores microambientales, valorar las interacciones biológicas, químicas o energéticas del hecho arquitectónico sobre la salud humana y proponer los criterios de construcción adecuados para lograr edificios confortables, saludables y sostenibles.

El correcto uso del color y la iluminación en nuestra casa puede incrementar hasta el 85% la energía personal, levantar el ánimo de toda la familia, abandonar el Prozac y hacer que el fantasma de la depresión se aleje definitivamente.

Con la aplicación de la domobiótica en la oficina, el empresario podrá observar una mejora del clima sociolaboral y la iluminación biodinámica puede incrementar más del 50% la productividad, con notables beneficios económicos.

Nota publicada en laeco.net


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