EL VINO
Primera experiencia
Nadie en su sano juicio podría negar, el misticismo que encierra el vino: dulce como un tierno beso; fuerte como la intensidad del amor; romántico como la luna misma... placentero, cálido y el mejor de los acompañantes en una noche de soledad; o el amante perfecto, cómplice indiscutible en una cita de dos.
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Fecha: 14/01/2010  Autor: Cecilia Portella Morote  Visitado: 1208 veces

Y aunque todo pareciera indicar que solo al amor de pareja nos referimos en las líneas iniciales; la complicidad del vino, también alcanza otros niveles mucho más sofisticados que los que se dan en las relaciones interpersonales.  La comida, los insumos o bocadillos que acompañan nuestras celebraciones pomposas y hasta las reuniones más discretas, tienen también en esta espirituosa bebida, la compañía ideal.

Pero no todos tenemos la posibilidad de discriminar sus sabores y sus consabidos maridajes.  En una sociedad tan heterogénea como la nuestra y en la que a mil actividades nos dedicamos, existen también personas que asumen el dulce rol de besar copas de vino, oler sus aromas y deleitarse en un espectáculo de gotas o lágrimas que caen, por su densidad o por otras tantas razones que mi ignorancia respecto al tema, no puede aún explicar.

Por ello y para satisfacción nuestra, entre las tantas que me provee el haber establecido un contacto con personas, que entre rostros y facciones me son desconocidas, pero que por referencias, comentarios o sugerencias han llegado a mí, se hacen ahora parte de este gran bagaje que encierra la gastronomía, y en este particular caso, la enología.  Así pues, un comentario, al final de uno de mis artículos semanales, animó a Iván Alfonso Loyola, un compatriota nuestro, que hace ya algunos años radica en Canadá, amante de las letras y del buen vino, a acercarse a nosotros. Y hoy lo invito yo, a acercarse a ustedes, contándonos su primera experiencia con esta mística bebida.

UNA TARDE CUALQUIERA

Una tarde de domingo durante la primera mitad de los Soda Stereo, años ochenta, una emprendedora pareja ayacuchana erigió una torre de cajas Tetra Pak en la esquina de la Vía Expresa con la avenida Aramburú, en San Isidro. Algún curioso detenía su vehículo pero se alejaba rápidamente al comprobar que se trataba de vino tinto.

Por casualidad ese día yo había sido elegido para comprar el tinto del almuerzo.  Con mi presupuesto ajustado de profesor de inglés, compré una caja, a un sol, que llevé a casa con cierta aprensión.  “¿Vino en caja?”, mi papá dio una ojeada suspicaz al Tetra Pak mientras revolvía un seco de cordero de Nueva Zelanda, otro de los productos importados –o contrabandeados- que se pusieron de moda en aquellos años. 

Mi hermano escudriñaba la caja como si fuera un objeto venido de otro mundo.  Al final le metimos cuchillo y servimos el Cabernet Sauvignon “Viña San Pedro” con cierta desconfianza. Luego de unos sorbos el tinto pasó el examen y fue motivo para una animada charla sobre vino. 

Terminamos tan complacidos que aquella misma tarde mi hermano y un primo formaron “una comisión” y fueron en busca de tres cajas más para despachar el resto del guiso.  El vinito en caja se portó muy bien con el seco, realzando el sabor potente del carnero.  Esa anécdota poco espectacular fue el origen de mi afición al vino y mi introducción al maridaje.

En los tiempos del encuentro con la cajita dichosa, mi arsenal de vinos se limitaba a tinto y blanco.  De los primeros, sobresalían Tacama, Ocucaje con su Fond de Cave y los chilenos Gato Negro y Casillero del Diablo.  Existía una marca Casapalca, que era el tinto preferido para animar fiestas y que mezclado con Inca Kola daba como resultado la “lija”, un precursor “chinganero” de la sangría de hoy.

En blancos, los consabidos Tacama y algunos vinos dulzones, hechura de Cruz Azul y Poblete. Tabernero, que había hecho su debut, sacó unos botellines tapa rosca de 500 ml de Chenin Blanc, que era mi favorito para llevar a la playa. 

El maridaje no “existía” en el vocabulario del consumidor promedio, o en todo caso se reducía a “vino blanco con pescado, vino tinto con carne”.  Al pensar en el paisaje eno-gastronómico del Perú del tercer milenio, parece que fuera otro país. 

Hoy la revolución gastronómica ha tomado a la nación por asalto.  Todos saben de comida; aquellos que no saben cocinar, son recorridos degustadores y críticos.  Los que ni cocinan, ni hacen crítica culinaria, son orgullosos descubridores del “último nuevo hueco” del sabor.  Y como no podía ser de otra manera, el vino ha seguido –aunque todavía a la zaga- a la cocina peruana.

ANTECEDENTES VINEROS Y LOS PRIMEROS MATRIMONIOS

Contra lo que se podría pensar, el Perú tiene un pasado vitivinícola rico.  No solo fue el primer productor de vinos de esta parte del mundo; los archivos demuestran que hasta mediados del siglo XVII el país era una potencia mundial, exportando vinos a la misma Iberia, cuando Chile y Argentina apenas habían visto una vid.  Una serie de condiciones económicas adversas y restricciones proteccionistas resultaron en la destrucción de viñedos añejos y su reemplazo por otros cultivos más rentables. 

A ello se sumó una catastrófica legislación dada durante la segunda mitad del siglo XX. Las nuevas leyes, que perduran hasta nuestros días, convirtieron al país en una nación pordiosera del vino, donde solo sobrevivieron algunas bodegas. Debido a esa legislación torpe, el vino peruano terminó siendo caro y con la consecuente falta de inversión en tecnología su calidad no fue ya competencia para los vinos extranjeros.  A pesar de su riqueza gastronómica, el Perú se convirtió en un país netamente cervecero. 

Para fortuna de los amantes de la buena comida, hoy tenemos no solo una oferta ilimitada en los placeres del buen comer, sino también los vinos que mejor combinan y cada día con más presencia de los profesionales que nos eduquen en los placeres del vino. Caldos importados de todas partes del mundo, desde un Shiraz de gran cuerpo y cargado de pimienta negra de Australia, hasta un Agliánico potente y lleno de feroces taninos del sur de Italia, pasando por un Zinfandel californiano, sorprendente en su fruta madura casi dulce y su combinación de especias.

El consumidor informado podrá elegir el primero, para empatar un criollísimo lomo saltado o el segundo, para domar un carnero al palo como se estila en tierras huancas. El jugoso Zinfandel será compañero ideal de exquisiteces especiadas y proteicas como el anticucho de corazón.

Pero como no solo de pan vive el hombre, la oferta de blancos -nacionales e importados- es justa y necesaria -para seguir con alusiones religiosas-.  Blancos de todos calibres y estilos para nuestras cocinas regionales, donde los productos marinos y fluviales toman el centro de la escena.  Y no hay que olvidarse de las carnes blancas: pollo, chanchito, cuy o majaz, sin contar con carapulcas, locros y otras maravillas que se realzarán con un Riesling del valle del Mosel, un Torrontes Saltenho, un espumante Cremant del valle del Loire o sin ir muy lejos, un Chenin Blanc de Tabernero.

La mesa está servida.  El Perú tiene una cocina riquísima y diversa y sus miles de platos necesitan –merecen- amantes del buen gusto que estudien, investiguen y experimenten deliciosas combinaciones de platos y vinos.  Caldos importados de calidad abundan; también aquellos vinos de mesa –como el de cajita- que alegran el espíritu de un almuerzo o cena de un día cualquiera. Para fortuna nuestra, también los productores nacionales vuelven a apostar por el vino; el Malbec, Merlot y Tannat se presentan como buenas cartas en el ámbito del tinto. El Chenin Blanc, Chardonnay y Viognier pintan bien entre los blancos. 

La próxima vez que visite una cebichería, anímese a pedir un Sangiovese con el sudado, o por qué no, un Riesling espumante para acompañar un ceviche.  Lleve su cajita de tinto mendocino a su carretilla favorita de anticuchos; no dude en llevar un Pinot Noir si lo invitan a disfrutar de un aguadito

Las posibilidades son infinitas. Ya me hubiera gustado tener la oferta de vinos que hoy gozamos en aquellos tiempos en que, saboreando mi tinto de caja con el seco de cordero, comprendí que el vino sería mi bebida favorita para compartir con amigos en la buena mesa, para toda la vida…

Creo que a las palabras de Iván Alfonso Loyola, no tengo nada que agregar.  Su primera experiencia es tan rica, que hará que recordemos nuestro primer contacto con el embeleso que nos produce un solo sorbo de esta bebida.  Y esta tarde, en la que para apoderarme de la nota, he puesto algunos taconeos flamencos que deseo alternar con quesos y aceitunas, como realmente me gusta, quiero alzar mi copa por mi ciudad, la ciudad de los Reyes, mi Lima hermosa, que sigue creciendo vertiginosa dentro de un país que se precia de sus mujeres, sus buenas vides y sus interminables lunas de enero.

Comentarios / 9
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Por alejandro quiroz | 22.01.2010
hola cecilia portella , que tal , siempre empezando por la educacion, pero n estos casos eso creo que esta demas , deberia de empezar felicitandote por tus articulos por que atraves de la palabra tambien se abre el apatito, me dan hambre me llama a la hora del vitute , la hora de la jama , que por cierto jama es una jerga utilisada por los primeros pobladores negros de nuestras costas peruanas , es decir es una jerga afro-peruana y bien limena como el que esribe . Como dijo jase maria arguedas "el peru es un pais de todas las sangres" y como le escuche decir a la gran chabuca granda "en el peru somos una mayoria indigena cuya caracteristica es la elocuencia del silencio y somos una minoria negra cuya caracteristica es la bondad y el ritmo, no podemos olvidarnos de nuestros antiguos pobladores chinos y actuales niseis , todo esto comforma el crisol de razas que es el peru, por ello quiero pedirte , aunque no soy nadie para pedirte , pero si para opinar jajaja...! que escribas algunas letras sobre la comida china en el peru , es decir el chifa o chifar que significa en chino comer om algo asi y si no es asi no me hagas caso jajaja...! y asi saber tambien algo sobre esto por que ya es parte de nuestra cultura , tambien cual es el marinaje perfecto con los vinos, especialmente peruanos , gracias y chao.
Respuesta:
Gracias por tomarte el tiempo de escribirnos estimado Alejandro. Es verdad que tenemos un pais rico en fusiones y mezclas y ello se exhibe en nuestra cultura y gastronomia. Tienes razon, hemos escrito poco sobre la cocina china en el pais, pero te invito a leer el articulo dedicado al arroz chaufa, que encontraras en nuestra sección de articulos. Un abrazo y gracias por acompañarnos.
Por RONALD | 21.01.2010
es verdad en PERU no existe la cultura del vino. pero no pierdo las esperanzas xq el vino hace bien ala salud los doctores en europa recomiendan un vaso de vino todos los dias,ojo un vaso xq hace bien ala circulacion de la sangre y previene el cancer, espero el PERU deje esa cultura chicha de la cerveza y se enfoque x un buen vino,tantos saludos desde italia como siempre exelente tus articulos. un abrazote
Respuesta:
Gracias Ronald, si estas en Italia me imagino que debes disfrutar de un buen vino de vez en cuando. Tienes razon, el tema de la salud es un valor adicional a las delicias de la bebida en mencion. Un abrazo.
Por Yuri Lévano García | 20.01.2010
Bien por darle un espacio a bebida tan importante y tan exquisita. Læiexcl;stima que en nuestro país siga siendo un lujo poder probar buenos vinos. Me parece exagerado tener que pagar en Lima 15 dólares por una botella que en Alemania no cuesta ni 10 (claro, al cambio y hablo de productos alemanes). Siempre que llego de visita a Lima le llevo un par de botellas a mi familia, así como cerveza checa. Saludos y ¦iexcl;salud!
Respuesta:
Asi es Yuri, nuestro pais deberia adoptar la costumbre del consumo buen vino, es lamentable lo del precio, pero recordemos que uno bueno, realmente vale la pena pagar. Salud hasta nuestro proximo reencuentro.
Por julio | 20.01.2010
en otro articulo en especial de año nuevo sugeristes varios tragos pero para mi mejor seria el vino tinto por suerte para mi y muchos seguidores de tus articulos en este momento estaran pensando en saborear un vino por la forma tan rica en que lo presentas que esta hecho tus articulos para una obra de coleccion por sabiduria y la majestad y la candidesque pones en cada uno de ellos y salud por eso
Respuesta:
Muchas Gracias Julio. Tambien me gusta el vino, aunque ahora ha bajado radicalmente mi consumo, estoy a espera de una buena cata, para poder recomendar con alguna autoridad. Salud.
Por Regina | 20.01.2010
Hola Ceci nuevanente un buen articulo, y muy buenos aportes de lo usuarios, asi aprendemos un poquito mas de Vinos y otros. Yo tengo en la memoria un vino muy agradable que mi Padre solia comprar en Pachacamac, el Famoso Vino 4 Bocas, solia tener muchas botellas listas para cuando recibia a los amigos y es alli donde inicio mi gusto por el vino. me pregunto seguira existiendo aquella bodega? era muy conocida en Pachacamc pues alli mismo era elaborada. Salud Amiga ¦iexcl;¦iexcl;¦iexcl; seguiremos juntas todo el 2010
Respuesta:
Buscaremos uno de esos vinitos para reencontrarnos querida Regina. Un beso y gracias por tu aporte.
Por Mònica | 17.01.2010
No dubto que al Perú teneis muy buenos vinos. Pero en España la verdad que no podemos quejarnos. Tenemos la suerte de poder disfrutar de una gran variedad de selectos vinos con denominación de origen, como el Rioja, Penedés... y en los paisis vecinos como Portugal encontramos el vino dulce de Oporto o en Italia el,famoso vino con burbujas, Lambrusco... Cualquier ocasion es buena para abrir una botella y celebrar lo que sea. Por ejemplo este articulo, propongo levantar la copa y brindar por eses magnificos articulos que Ce nos obsequia. Un abrazo.
Respuesta:
Querida Mon, gracias a este medio que tenemos la suerte de conocernos, pero no pierdo las esperanzas de que algun dia, brindemos personalmente, por este y muchos motivos. Un fuerte abrazo desde Lima para ti y para el pequeño Aran.
Por Nolberto Arata H. | 16.01.2010
Apreciada Cecilia, tu invitado tiene aportes interesantes en relación al vino. Es cierto que en América inicialmente sólo autorizaron tres lugares para el cultivo de la vid y la elaboración del vino. Uno estuvo en México y los otros dos en el Perú: Moquegua e Ica. La estudiosa española Teresa Cañedo Argüelles tiene publicaciones sobre las bodegas que en la época de la colonia hubieron en Moquegua y la posible cantidad de litros que producían y lo exportaban a España y Europa. En relación al porqué se dejó de producir vino hay cuatro factores: El 1. en la Guerra con Chile, estos destruyeron los viñedos y bodegas, fundamentalmente, en Moquegua, 2. la filoxera, que enferma a la vid, 3. El boom del algodón y los altos precios que se pagaban (el oro blanco) hizo que muchos agricultores sustituyeran las viñas por algodonales y 4. La falta de incentivos por parte del gobierno y los excesivos impuestos. Y en relación al consumo, aún no estæiexcl; muy difundido, excepto en los mejores restaurantes pero a muy altos precios. En cuanto a las cebicherías son aún menos y solo lograba tomar un buen rieslieng acompañando a una deliciosa ?chita al vino?, en el Tramboyo de Breña. Hay que agregar que el vino también es un importante complemento en muchísimas comidas, por ejemplo en un ?riñoncito al vino? o en la ?cazuela de cordero?. Aquí en España la cultura del vino es muy importante y los precios hace que estén al alcance de todos y hay cursos de cata organizados o por las distintas marcas o algunos restaurantes y los mæiexcl;s importantes restaurantes tienen el sumiller, que es el profesional encargado de recomendar los distintos tipos de vino. Actualmente una mujer es la mejor sumiller. Nuevas felicitaciones y alegría por tus importantísimos contribuciones al disfrute de lo nuestro.
Respuesta:
Gracias por tus importantes aportes Nolberto. Aqui solo los restaurantes de 4 o 5 tenedores tienen un sommelier que sugiere con que vinos acompañar los almuerzos o cenas. Se ha adoptado la idea de que el vino es exclusividad de los lugares elegantes y si a ello le sumamos lo elevado de sus precios, es muy dificil que en los proximos años nuestro país compita a ese nivel. Un abrazo.
Por Julio Lavado | 16.01.2010
que buen articulo, enseña, y apetece un buen vino, a pesar de haber pasado por el almuerzo, pero esa variedad de vinos que tenemos inspira, anima solo que debemos de hacernos mayoria; apoyar el vino nacional que no le envidia nada al improtado, como dice nuestro amigo, salud y buen fin de semana
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Asi es Julio, aqui no tenemos una cultura del vino. Hay buenos productos, tenemos gente que estudia el tema, solo falta mas interes para que podamos difundir y disfrutar su calidad.
Por Walter | 16.01.2010
felicitaciones por tu artículo, tus escritos son muy necesarios. Un abrazo Ceci
Respuesta:
Gracias Walter, por acompañarnos con tus comentarios.
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