
“Yo creo que la OEA perdió su razón de ser, tal vez nunca tuvo razón de ser".
Rafael Correa, Pdte del Ecuador/antes de la 39 Asamblea de la OEA
La OEA fue un instrumento útil a los Estados Unidos, sirvió para convalidar su política intervencionista y guerrerista. Felizmente- con el surgimiento de gobiernos no genuflexos al imperio- han surgido nuevas formas de cooperación y solidaridad entre los países americanos, como la UNASUR (Unión de Naciones Suramericanas) y el ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América), lo que hace que la OEA empiece a sobrar en el escenario político internacional.
Pero principalmente la OEA empieza a sobrar por su ineficacia. El hecho más reciente lo constituye su incapacidad para logar la restitución del presidente hondureño Manuel Zelaya derrocado por un golpe militar y para detener la mano represiva y asesina del gobierno de Roberto Micheleti.
¿Recuerdan cuál fue el lema de la 39 Asamblea de la OEA, realizada en San Pedro de Zula, inaugurada el 2 de junio del 2009 por el presidente Manuel Zelaya? El logo de la 39 Asamblea llevaba el perfil de una paloma con una rama de olivo en el pico y debajo el lema: “Hacia una cultura de la No Violencia”. Ni siquiera había transcurrido un mes y, el 26 de junio el presidente de Honduras democráticamente elegido era derrocado mediante un brutal golpe de estado.
¿Y saben cuál es el lema de la 40 Asamblea de la OEA? “Paz, seguridad y cooperación en las Américas”. Lirismo puro porque la tan voceada Declaración de Lima quedó devaluada a presión de EEUU, misión cumplida hace algunos días atrás por Arturo Valenzuela, subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental. La Casa Blanca había declarado oficialmente: “Estados Unidos no considera que el hemisferio esté sufriendo una situación de carrera armamentista. Todo lo contrario” (La República 06.06.2010). Claro, como EEUU vive de la venta de armas, el “todo lo contrario” tiene tono de queja y debe entenderse en el sentido de estar vendiendo poco. Es la posición que trajo Hilary Clinton , además de intentar la admisión de la Honduras de Porfirio Lobo.
Y como en esas reuniones no falta su dosis de hipocresía resulta que hasta el Secretario General de la OEA, Miguel Insulza, viró ciento ochenta grados. Hace dos meses declaró “estar preocupado por la carrera armamentista de varios países de América Latina y el impacto que puede tener para la paz y la seguridad regional” (semana.com, 7 de abril 2010). Tan visible ha sido el cambio de Insulza que El Comercio tituló una de sus notas de prensa: “Para Insulza y EEUU no existe carrera armamentista en la región- ¿Y la Declaración de Lima? “. (El Comercio, 5 junio 2010).
La cháchara jactanciosa de Alan García sobre el desarme no es lo que aparecerá en el texto de “La Declaración de Lima”. Además, le ha servido para desviar la atención de un problema candente que fue tratado en la Conferencia de la OEA : la corrupción gubernamental. Hubiese sido una ironía que un personaje vinculado a la corrupción apareciera como líder de una lucha contra ella.
En la 40 Asamblea ha reinado la demagogia, como la del canciller peruano José Antonio García Belaúnde cuyas declaraciones aparecidas en El Comercio motivaron el comentario sarcástico y mordaz de un ciudadano de a pie, con estas palabras:” Para que tanto gastas saliva si nadie te va hacer caso … Si ningún país compra armas los militares y ministros no recibirán su faenón, no hables pavadas.” (elcomercio.pe /05.junio.2010) .
Alan García y su canciller debían, en el marco de “paz y seguridad”, haber hecho (por lo menos) referencia al asalto asesino a la flotilla de solidaridad internacional con el pueblo de Gaza. Pero, prefieren no incomodar a EEUU que provee de armas mortíferas a su delfín en el Oriente Medio, a Israel. Ante ese repudiable hecho la OEA ha volteado su espalda y ha rechazado la valiente propuesta del Ecuador, es decir, lo que la ética humanista demanda.
A diferencia de ésta, la 39 Asamblea de la OEA dejó una huella histórica. Por iniciativa de los países no genuflexos a la política imperial y tras una ardua labor diplomática e intensos debates se logró autorizar la readmisión de Cuba a la OEA. Se ponía fin a una injusticia mantenida por EEUU durante más de 40 años. Y a pesar que Cuba finalmente decidió –con válidas razones- no retornar a la OEA, el acontecimiento fue histórico. Pero… ¿esta 40 Asamblea de qué se podría jactar? Pienso, de casi nada.