
La Primera Sala Penal Transitoria de la Corte Suprema acaba de ratificar la condena a 25 años de prisión impuesta a Alberto Fujimori por la Sala Especial de la misma Corte.El fallo de nuestros magistrados ha sido impecable, porque ha respetado todas las normas del debido proceso y fue sustentado, en la anterior instancia, luminosamente, en especial por el fiscal Avelino Guillén.Las acusaciones centrales del juicio fueron por los crímenes de Barrios Altos, donde se asesinó a personas inermes, incluidos niños, y el no menos horroroso contra nueve estudiantes y un profesor de La Cantuta.El caso comprendió asimismo el secuestro del empresario Samuel Dyer y el periodista Gustavo Gorriti. El doctor Guillén ha graficado la situación: “Después de este fallo, lo único que queda es ejecutar la condena. Se han agotado todas las instancias y no se puede desligar el caso del ámbito judicial y acudir al Tribunal Constitucional. Eso afectaría la seguridad jurídica del país”.Coincide en ese punto el presidente del Tribunal Constitucional, ya que la ratificación de la sentencia es inapelable.La ratificación contra Fujimori señala su culpa en los delitos de lesa humanidad, los cuales, según el derecho internacional, son imprescriptibles.“Está probado”, dice la sentencia ratificatoria, “que el sentenciado Alberto Fujimori es responsable como autor mediato de la comisión del delito de asesinato, bajo la circunstancia agravada de alevosía y del delito de lesiones graves”.El concepto de autoría mediata ha sido expuesto por el profesor alemán Claus Roxin, considerado el penalista más importante de la segunda mitad del siglo XX. Sus tratados jurídicos son lectura obligada en las principales Facultades de Derecho del mundo.Sus obras han influido en la teoría y la práctica jurídicas, no sólo en Alemania. Su teoría sobre la autoría mediata ha sido elaborada a partir del juicio al asesino nazi Adolf Eichman. Señala Roxin la culpa de quienes cometen crímenes a través de “aparatos organizados de poder”. Pueden no matar personalmente, pero sí ordenar y hasta aplaudir matanzas.Roxin ubicó a esos autores mediatos como el hombre detrás: Täter hinter dem Täter (autor detrás del autor). La tesis sobre el autor mediato fue aplicada en el juicio a la junta militar argentina en 1983. También ocurrió en Chile, contra los autores de la “caravana de la muerte”, orientada por Pinochet.Hay quienes sostienen que los autores mediatos sólo pueden ser los gobernantes, el poder. Abimael Guzmán sostiene eso en De puño y letra. No es así. Roxin habla de “aparato organizado de poder”.Éste puede ser la organización estatal, cuando no rige el estado de derecho, o la criminalidad organizada. En ambos casos se trata de órganos al margen de la ley.Fuente: La Primera