
Lima.- Como todo el país presencia,cada día aumentan las muertes en las carreteras, provocadas por accidentes de tránsito.Y es algo que hasta la fecha, nadie puede parar. No es posible que,no se tenga respeto por la vida, ni que nó importe el dolor ajeno.
Año tras año, se hacen todos los esfuerzos por impedir que diariamente mueran decenas de personas víctimas inocentes de la impericia,de la negligencia o de la indiferencia,de quienes están obligados a velar por los ciudadanos sin distingos de clases,ni situaciones económicas,máxime si pagan por el servicio, que lo único que hace,es llevarlos a una muerte segura.
Por qué, coincidentemente,éstos accidentes que cobran miles de víctimas,provienen de interior del país, de zonas periféricas y nó de la capital.
Echando mano, a un simple recurso de "psicología de las masas"se puede cear en los actores de estos accidentes,la indecisión de saberse vigilado y no cometer errores.Y,la mejor manera es hacerles creer que posiblemente la autoridad del Ministerio Público se encuentre "a bordo" y lo denuncie o arreste antes de que éste-el chofer-cometa la falta.El nuevo código de tránsito es explícito.
Como se puede apreciar, este sistema no acarriaría grandes gastos,puesto que como se trata de un"psicosocial",basta que los infractores, se enteren de que tal vez entre los pasajeros, se encuentre una autoridad"anónima",para qué extremen los cuidados,y asi evitar las víctimas humanas que se cuentan por miles en el país.
Claro,que este proceso,debe tener la "divulgación necesaria",para llegar a todos los, conductrores de servicio público-interprovincial o urbano-,y así lograr,un estado de alerta en los malos choferes.
Salvo mejor parecer.