Paracas, situado a 4 horas y media de Lima, en la provincia de Pisco (Región Ica), es un distrito con poco más de 2.000 pobladores, con una envidiable historia precolombina y un enorme futuro turístico y empresarial, pero que sufría desde hacía varios años un problema aún mayor que el mismo terremoto que afectó la jurisdicción el 15 de agosto de 2007.
Nos referimos a la corrupción institucionalizada en su gobierno local, encabezado por un personaje seriamente cuestionado por la población, que gobernó durante casi 20 años, amparado en "votos golondrinos" (según confesión de los propios "golondrinos"), silenciando periodistas por 250 soles al mes y haciendo del municipio su chacra particular. Nos referimos a quien hasta el último 9 de diciembre fue alcalde distrital de Paracas, Alberto Honorato Tataje Muñoz.
La Municipalidad Distrital de Paracas, que recibe anualmente una partida presupuestaria del Estado e ingresos propios que suman varios millones de nuevos soles, nada hizo por paliar la pobreza y pobreza extrema de su escasa población, diseminada en asentamientos humanos y centros poblados, varios de ellos sin agua ni desagüe, ni seguridad, ni esperanza.
Y es que no todo en Paracas son casas de playa para ministros y empresarios, camionetas 4 x 4 ni hoteles cinco estrellas como el Double Tree Guest Suites by Hilton, recientemente inaugurado por el primer mandatario Alan García. Esa es solo una imagen que las agencias de viaje, el ex alcalde Tataje Muñoz y los funcionarios del MINCETUR le han vendido a los peruanos y al mundo. Ese es solo un espejismo en medio de la pobreza y la basura. Basta visitar los pueblos de Santa Cruz, Pozo Santo, Las Antillas de Paracas, Las Palmeras, José de San Martín y otros, para descubrir que Paracas no es el paraíso que figura en las agendas de turismo.
Elecciones transparentes
El 9 de diciembre último, el profesor Tataje Muñoz, amante de la buena vida, del pisco iqueño y de los discursos interminables; fue sometido a la Consulta Popular de Revocatoria. Y el pueblo le dio la espalda. Hizo de todo para frustrar la votación: presentó recursos ante el Jurado Nacional de Elecciones y acusó de guerra sucia a sus rivales políticos; habría utilizado (según versión recogida de los propios trabajadores de la municipalidad) fondos públicos para su campaña por el "No a la revocatoria" y le pagó muy bien a los periodistas de Pisco para que días antes de la Consulta, lo acaricien y no lo golpeen. Incluso, según nuestra fuente, meses antes habría pretendido una vez más, traer "votos golondrinos" de Pisco mediante cambios domiciliarios masivos para ganar la Consulta Popular, pero el RENIEC le puso el parche. Hizo de todo, pero nada le resultó. Y es que la justicia tarda pero llega.
Tataje Muñoz, ex profesor de una escuela fiscal del distrito vecino de San Andrés, hace un par de décadas –a decir de gente que lo conoce de toda la vida– con su sueldo de maestro no le alcanzaba ni para la gaseosa, pero cambió su destino gracias a la política. Y así, postuló y ganó la alcaldía de Paracas con todas las de la ley. Pero pasó el tiempo, le ganó la soberbia, se le cayó la careta y cuando la gente ya no quiso votar por él, a Tataje Muñoz no le importó más la voluntad popular y resolvió su problema de escasa popularidad trayendo "votos golondrinos" desde los cinturones de pobreza de la provincia de Pisco. Los trajo en camiones –según la propia población de Paracas, "como si fuesen carneros" – desde La Alameda, La Pascana y La Esperanza, tres de las zonas más deprimidas de la provincia. Y se volvió a elegir. Y años más tarde se eligió por tercera vez, usando el mismo sistema y ante los ojos incrédulos de la gente y la falta de fiscalización por parte del Sistema Electoral, que no vio lo que estaba pasando en Paracas.
Con estos y otros antecedentes, el inefable Alberto Tataje, secretario general departamental de Acción Popular (Región Ica), amigo del ex presidente de Transición, Valentín Paniagua (a quien mencionaba con frecuencia en sus aburridos discursos, tal vez para darle visos de honestidad a su gestión), y a quien le encanta, le fascina, le aloca, tomarse fotos junto al congresista Víctor Andrés "Vitocho" García Belaunde (porque el sueño de Alberto Tataje sigue siendo, según sus allegados, ser congresista o presidente regional para el 2010), pretendió perennizarse en el cargo, pero esta vez, el JNE, la ONPE y la PNP se lo impidieron.
Según la ONPE, el burgomaestre de Paracas y sus cinco regidores, Luis Humberto Solari Neyra (teniente alcalde acusado del presunto delito de peculado doloso), Cecilia Patricia Moyano Córdova (acusada de abuso de autoridad), Jorge Luis Baca Ávalos (acusado de incapacidad moral), Catalina Victoria Miranda Menacho (acusada de nepotismo) y Pablo Benigno Martínez Dávila (acusado de malversación de fondos), cumplieron con los requisitos para ser revocados, de acuerdo a las actas electorales de la Consulta Popular de Revocatoria computadas al 100%.
Votaron en Paracas 1.979 de un total de 2.426 electores hábiles, lo que representa el 81.5% del padrón electoral.
Según fuentes periodísticas de la provincia, entre los 447 votantes que no acudieron a sufragar habrían estado –al parecer– los "golondrinos" de Pisco que aún figuran legalmente en el padrón del RENIEC como si vivieran en Paracas y a quienes en la anterior campaña electoral, Tataje habría ofrecido trabajo y terrenos, promesa que por cierto nunca cumplió. Por eso, el día de la Consulta Popular, a estos "electores portátiles" ni siquiera se les cruzó por la mente viajar hasta Paracas para votar "a cambio de nada".
Es decir, 1.049 electores votaron por el "SÍ" a la revocatoria; mientras, solo 875 apoyaron la continuidad de Tataje Muñoz, esperanzados en promesas bonitas y falsas, como dice el vals. Entonces, el defenestrado alcalde tuvo que irse, claro está, entre gallos y medianoche a su distrito natal, Los Aquijes (Ica), por recomendación del entonces comisario de Paracas, capitán PNP Luis Aliaga Patiño, para evitar que la población "lo saque en burro" del distrito. Y es que Tataje tiene una casa en Paracas, en la Mz. "A", Lote 1 del Asentamiento Humano "Alberto Tataje Muñoz" (le puso su nombre al lugar "para que nunca me olvide mi pueblo", según dijo años atrás), pero en realidad vive en Ica y por lo menos la mitad de su gestión municipal, según los moradores de Paracas, se la pasaba "arreglando asuntos personales" en Lima.
Saltó la pus en Paracas
Una vez que Tataje dejó el Despacho de Alcaldía, saltó la pus en la Municipalidad Distrital de Paracas. Tanto dentro como fuera del local municipal escuchamos a los pobladores y a trabajadores estables del Concejo, hablar de sobrevaluación de obras, de licitaciones amañadas, de planillas fantasmas, de tráfico de terrenos, de peculado, de corrupción generalizada e incluso, de un inescrupuloso regidor que sustrajo del local municipal, con el apoyo de sus familiares y con la anuencia del entonces alcalde, cientos de kilos de donaciones llegadas para los damnificados del terremoto. De todo esto nos enteramos. Y aún hay más.
Cabe recordar que la re-reelección de Alberto Tataje en los comicios municipales de noviembre del 2006 generó la violenta reacción de la población, hecho que tuvo como saldo dos muertos y varios heridos. Según declaraciones de algunos testigos (y esto figura en un grueso expediente al que tuvimos acceso en la Fiscalía Provincial Penal de Pisco), Tataje Muñoz habría ordenado disparar contra la gente, apoyado por un grupo de delincuentes contratados y traídos desde Pisco, por lo que fue denunciado penalmente por homicidio, juicio que aún no tiene una sentencia firme.
Este alcalde, regalón, alcoholémico y demagogo como nadie, según fuentes periodísticas confiables, habría entregado terrenos a sus familiares, amigos y partidarios en zonas ecológicas protegidas por el INRENA (denuncia que publicó el Diario El Comercio el 2007) y autorizado un botadero clandestino de basura para la provincia de Pisco y el distrito de San Andrés en una zona densamente poblada y a muy poca distancia de la Reserva Nacional de Paracas, convirtiendo de forma irresponsable a un distrito ecológico como Paracas en un gigantesco basural.
Otro dato para la Contraloría General de la República: Tataje Muñoz habría despilfarrado los dineros del Estado en el "Festival Internacional Paracas 2007", en donde derrochó más de 150 mil nuevos soles del municipio y en donde estuvo involucrado, además de Tataje Muñoz, su teniente alcalde –a decir de la población, otro impresentable personaje– Luis Humberto Solari Neyra, y dos abogados que, como él, también pertenecen a las filas de Acción Popular. Personas allegadas a la municipalidad nos permitieron acceder a documentos en los que se detalla el balance de los gastos incurridos y que estaban prohibidos por la Contraloría General de la República.
Es curioso, pero la Contraloría, con información facilitada años atrás por Tataje Muñoz, tuvo la flema de denunciar penalmente al ex alcalde de Paracas, Juan José Donayre Mendoza, por haber gastado 20 mil soles en un festival anterior. Y Tataje se dio el lujo de gastar 150 mil en el "Festival Paracas 2007". ¿Y la Contraloría General de la República? Hasta ahora no se da cuenta. Definitivamente, no hay peor ciego que el que no quiere ver.
Aquí todavía hay mucha tela para cortar. Pero en medio de tanta suciedad, veamos el lado positivo: Paracas se liberó de personajes nefastos como el alcalde Tataje Muñoz, de su teniente alcalde Solari Neyra y de regidores que, según nuestras fuentes, no formaron parte de la corrupción, pero nunca pusieron mano firme para acabar con ella. Ojalá que en las próximas elecciones para designar al nuevo alcalde, el pueblo de Paracas no se equivoque otra vez. Y aunque está demás decirlo, seguiremos investigando. Porque la historia de Alberto Honorato Tataje Muñoz acabó en la Municipalidad Distrital de Paracas, pero comienza en el Poder Judicial.