
Arsénico y plomo, en cantidades que rebasan la norma internacional, detectó una investigación sobre la elaboración del queso cotija, que llevó a cabo la especialista en productos lácteos, Rebeca Flores Magallón, investigadora del Instituto Politécnico Nacional (IPN).De acuerdo con la investigadora, las inadecuadas condiciones de higiene en la elaboración del producto y la falta de apoyo e incentivos por parte de los gobiernos estatal y federal, resposables de vigilar los estándares de calidad de los productos lácteos, contribuyen a demeritar la calidad de este tipo de queso.“La mayor parte de la producción, 80 o 90 por ciento, no alcanza los estándares de calidad en la región que analizamos”, explicó la investigadora del IPN.Agregó que los productores necesitan más apoyo de las autoridades para reforzar sus procesos de inocuidad pecuaria, ya que muchos aún utilizan métodos tradicionales para la elaboración de sus productos, lo que significa que las medidas de higiene no son adecuadas.Las instalaciones donde elaboran el queso tienen deficiencias que permiten que se desarrollen bacterias patógenas, explicó la especialista.“Hemos analizado el trabajo de 20 productores y en todos los quesos encontramos plomo, pero en dos se detectó incluso arsénico por arriba de la norma que está por aprobarse”, dijo.Esos metales, en cantidades superiores a las permitidas, originan daños irreversibles en el sistema nervioso y otros órganos, y en mujeres pueden incluso causar abortos.La investigadora identificó como posible origen del problema la contaminación por gasolina: “Las vacas pastorean en terrenos donde se usan cuatrimotos y probablemente el combustible derramado ocasiona la contaminación”, indicó. Fuente: Exonline