
En el artículo donde el autor cuestiona la importancia desmezurada que han ganado los títulos universitarios, sugiere que las universidades Federico Villarreal y La Cantuta deben fusionarse con la universidad Decana de América
En el proceso de selección para elegir Contralor General de la República, resaltó el peso de los títulos y grados que otorgan las universidades.
Es lógico que se exija saltar vallas altas como requisito para un importante cargo público. Sin embargo, la publicidad gratuita que ha recibido el sistema universitario es desproporcionada.
El mensaje principal afirma que una persona sin cartón universitario es un ciudadano de segunda categoría.
Esta conclusión es absurda y equivocada. En el Perú, egresan anualmente 250 mil jóvenes de los colegios secundarios. La mayoría de ellos están destinados a trabajar en oficios que no requieren estudiar varios años en una institución superior.
Existen innumerables actividades laborales que con doce meses de capacitación es suficiente para ganar un sustento digno. De otro lado, las profesiones tradicionales no garantizan el éxito económico.
Recientes movilizaciones callejeras exigiendo mejoras salariales de oficiales retirados de las fuerzas armadas, catedráticos de universidades estatales y médicos residentes de hospitales públicos demuestran que se han proletarizado.
Con la enorme publicidad gratuita que se hace a la educación universitaria es ineludible que se multipliquen las casas de estudios que otorgan diplomas a nombre de la nación.
En la actualidad, en el país tenemos 91 universidades, de las cuales 35 se mantienen gracias al presupuesto general.
Para crear una universidad privada se requiere invertir un capital de 300 mil dólares. Por lo tanto, continuaran fundándose y ofreciéndose nuevas carreras.
El mercado se encargara de liquidar a aquellos que estafen a sus alumnos.
Los padres de familia compararan la oferta y matricularan a sus hijos en donde remuneren bien a los profesores y se actualicen laboratorios y bibliotecas. No obstante, el mejor marketing son los buenos exalumnos.
Es indispensable incrementar el presupuesto de las universidades nacionales. Empero, deberían fusionarse la Universidad Villarreal y La Cantuta a la Universidad de San Marcos.
Asimismo, la Universidad La Molina está obligada a mudarse a la provincia de Cañete. Los terrenos donde está asentada valen una fortuna y si continúan allí no podrán evitar ser invadidos.
En suma, mientras que en el inconsciente colectivo solo se es alguien si se puede exhibir una credencial, la educación superior será un pingue negocio.