
Cuando vine al mundo lo primero que vi fue la sonrisa de mi madre y sus lágrimas de emoción, mi padre mis abuelos tíos y amigos de mis padres sonreían y me besaban con mucho amor, pero siempre recuerdo a una persona especial que en sus ojitos de amor y felicidad me comenzó a dar sus primeras palabras de ternura y cuando llegué a sus brazos me sentí sumamente protegido y amado.
Pasado los meses mi rostro dejaba las arrugas fetales atrás y comenzó a tomar forma, color y ya podía dibujar una sonrisa cada vez que escuchaba lindas voces de todo aquel que me acogía en sus brazos con mucho amor. Siempre recordaré las primeras expresiones que llegaban a mi pequeño oído, a casi todos escuchaba decir que era muy parecido a un tal tío Manuel, aún no distinguía quien era cada uno de los que me besaban y pugnaban por tenerme en sus brazos, pero yo ya presentía que era aquella persona especial que me vio con sus ojitos de amor y felicidad en el hospital.
Llegó mi primer año de edad y ya me daba cuenta de muchas cosas, recuerdo mucho que todos bailábamos y reíamos de las locuras de mis papis, tíos y abuelos cuando el señor que le decían payaso los invitaba a participar, ya iba reconociendo quien era quien, ya poco a poco iba reconociéndolos por sus nombres, sus facciones y sonrisas.
Pero un día me llevaron a la Iglesia vestido de blanquito acompañado de mis papis, abuelos, tíos y muchos más familiares y amigos, pero lo que no entendía era algo nuevo para mí, era la palabra Padrinos. Cuando mi papi y mami me dejaron en manos de mi padrino reconocí a esa persona especial, vi sus ojos y su sonrisa y era él, mi ángel protector, ya lo reconocía, era mi Tío Manuel
Entonces por fin entendí casi todo, el era mi Tío, hermano de mi Mamita, se llamaba Manuel, ahora ya entiendo que cuando nací me acogió en su brazos y yo lo miraba y veía sus ojitos felices, ya entendía quien me daba tanto amor y porque. Entendí también porque decían que me parecía tanto a mi tío, pues claro si es mi sangre, hermano de mi mamita y recuerdo que hasta hace poco sus besos y caricias me hacían muy feliz.
Pero ahora sólo tengo una duda...Dónde está mi tío, mi padrino, mi Ángel protector, aquel a quien me parezco tanto, le pregunto a mi papá solamente, pues mi mamita no puede responderme, ella está muy triste, tampoco entiendo porque, a mi papi le digo que si ya no podré pasear con mi tío, el me dice que mi tío Manuel siempre estará con nosotros, pero no lo veo.
Algún día entenderé, pero si mi tío tuvo que irse lejos seguro lo hizo porque tuvo que hacerlo, el siempre sabía lo que tenía que hacer pues era un ángel, siempre el sabrá cuanto lo amamos y yo siempre recordaré su mirada y su sonrisa, donde estés tío no olvides protegernos y cuidarnos, te quiero mucho tío, te quiero mucho mi Ángel protector.
Adrian Poma Sándiga (5 años)