
Ella confiesa sus 47 años con orgullo, robusta de cejas pobladas ojos achinados y una alegre papada inicia su sesión con el número 432 en el concurso de talentos en la ciudad de la neblina Londres, ante un jurado fashion todos bellos y bien producidos, la miraban con ojos escépticos, porque aparentemente no encajaba con los patrones estéticos que aseguran el éxito en eventos de esta naturaleza.
Comienza a cantar con todo el alma y todo se ilumina, su voz melodiosa invade el espacio y, como en los cuentos de hadas, esta mujer se empieza a transformar en un hermoso personaje de alegría. Amor, calidad emoción, un todo completo, el publico empieza a delirar y aplaudir… Por fin triunfa el talento ante las imágenes pre-establecidas y estereotipadas.
Me siento muy contenta de ver el triunfo de lo bueno pese a cualquier prejuicio, hoy regreso a mi casa después de recibir un año más mi nacimiento en un paraje sin tiempo lleno de magia, sencillo, hasta humilde, similar a la emoción que percibí cuando vi el video de esta hermosa mujer, con la bellaza interna que le salía a borbotones. ¡Que tal simpatía y frescura!
Ojala que este ejemplo sea asimilado en nuestro país y no esperemos que los talentos sean reconocidos primero desde el exterior para recién aplaudir como monitos, como la canción de ¡mesa que mas aplaude!