
Durante su primer mandato Alan García no sólo dejó un aparato público repleto de incompetentes, inflación y corrupción generalizada sino un terrorismo que marchaba viento en popa. La incapacidad de los funcionarios al frente del Ministerio del Interior, empezando por Agustín Mantilla, dejaron como secuela un ambiente de inseguridad y violencia en todos los sectores de la sociedad.Ahora, como que se repite la historia. La incompetencia es evidente pero se maquilla y se oculta bajo toneladas de publicidad estatal, que convierte a los medios en meros espectadores ausentes de cualquier tipo de fiscalización profunda, salvo contadas excepciones.Alan García nos deja en esta oportunidad ya no terrorismo sino inseguridad galopante. Sus formas de expresión son varias: sicarios, extorsión, chantaje, secuestro, escuadrones de la muerte, venganzas, etcétera. En ese sentido el asesinato sistemático de trabajadores de construcción civil en la cual estaría involucrada la CTP, central de trabajadores ligada al PAP, es algo que merece mayor atención como ha denunciado Mario Huamán. Al igual que Fernando Rospigliosi, en varias oportunidades hemos señalado que estamos sigueindo el camino de la gran vionecia que hay en México. Una mexicanización de nuestra realidad ante la cual un gobierno sin autoridad moral no tiene fuerza para enfrentar los elevados índices de criminalidad.Fuente: Mate Pastor