
Cuando era más joven y estudiaba en la pre y posteriormente en la universidad, la combi y los micros eran una especie de burbujas dentro de mi sofocante ritmo de vida, era el espacio donde podía escuchar algo de música en mi walkman o de poder leer uno de los tantos libros que me encantaban, recuerdo haber leído Lobo Estepario con mucha emoción y gozaba cada línea mientras me daba mi viajecito desde la universidad Católica hasta el Rímac.
Pero ahora el sentimiento es completamente diferente, será por el hecho de haber vivido en el extranjero por un buen tiempo, que desde que regrese solo he subido a la combi pocas veces, ahora todo es un caos (o tal vez ya lo era antes, sino que yo era parte del caos ¿y no me daba cuenta?) la cosa es que viajar en combi es una paranoia: recogen gente en lugares donde no deben, cobran lo que le den la gana ( sino pregúntenle a los miles de universitarios que pagan su medio pasaje), los choferes hacen carrera por llegar rápido, no le tienen ninguna clase de respeto al policía de tránsito, y para colmo de males algunos ni brevete tienen.
Esto viene a colación con respecto a la próxima inauguración del metropolitano, sistema de transporte mediante el cual, muchas costumbres van a tener que cambiar (¿será que se puede?), por ejemplo: el ómnibus del metropolitano solo pasara a horas establecidas, es bien sabido que la gente en lima sale tarde y lo usual es tomar la combi en cualquier parte y a cualquier momento solo tienen que subirse y listo empieza el viaje, ahora con este nuevo sistema la gente tendrá que acostumbrarse a salir temprano y tomar el bus a la hora exacta. Esto trae otro problema, la de los paraderos, solo se podrá subirse y bajarse en paraderos establecidos, ¿podremos acostumbrarnos a eso? Tendremos que caminar hasta el paradero y esperar pacientemente a que llegue el bus y si se nos pasa, tendríamos que esperar al siguiente; imagino la desesperación al saber que solo pasara el bus a una hora determinada sabiendo que la gente en lima es tardona y encima renegona, sino acuérdese de aquel sticker pegado en las combis y micros: “SI SALIO TARDE, NO ES CULPA DEL CHOFER”…
Bueno pues, habrá que ver una vez inaugurado el tan esperado metropolitano y ver si es que somos capaces de acomodarnos a sus horarios y empezar a hacer nuevas costumbres (salir a la hora, aprender a ser pacientes y respetar los paraderos), tal vez este nuevo servicio nos haga recordar algo que lo teníamos olvidado: el orden, la puntualidad y el respeto.