
Mahmoud Ahmadineyad en el foco de los fotógrafos mientras espera la inauguración de un evento oficial en Teherán en enero pasado ©Reuters
En medio de un constante tira y afloje respecto al potencial atómico de Irán, su presidente Mahmud Ahmadinejad anunció la intención de su Gobierno de seguir abierto a una política de intercambio de uranio con potencias occidentales.
En una entrevista difundida anoche por la televisión estatal de su país, Ahmadinejad despejó dudas sobre el postergado acuerdo para el uso del uranio iraní con fines pacíficos a fin de calmar la preocupación de la comunidad internacional y de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA).
Irán había acordado en octubre pasado enviar cerca del 70 por ciento de su producción de uranio a Rusia y Francia para obtener, a cambio, combustible listo para usar en reactores nucleares experimentales. Pero luego de algunas semanas las autoridades iraníes parecieron no estar demasiado convencidas del acuerdo y exigieron que toda la operación se realizara en su territorio nacional.
El pedido desnudaba los temores de Irán de que Occidente retuviera su uranio. Pero ahora Ahmadinejad parece haber optado por una posición más conciliadora.
Sin embargo, Washington continúa a la expectativa. La Casa Blanca ha comunicado que "si Irán tiene algo nuevo para decir sobre el asunto esperaremos a que lo informe a la AIEA". Voceros del Gobierno de Obama no se han ahorrado deslizar repetidas veces pedidos de sanciones por negarse Irán a cumplir el acuerdo.
De todas maneras, las potencias occidentales no dejan de estar alertas, pues mientras Ahmadinejad trataba de despreocupar a sus eventuales socios, la televisión oficial iraní ha informado sobre las exitosas pruebas de lanzamiento de un misil de mediano alcance. Inglaterra, Francia y Estados Unidos han manifestado una vez más su preocupación, al interpretar estos ensayos como una escalada bélica nuclear, que Irán no ha tardado en desmentir.
Ahmadinejad tambien aprovechó para mostrarse dispuesto a negociar otros puntos. En este caso, presos. Como en plena Guerra Fría, el presidente iraní ofreció canjear a 3 estadounidenses presos en Teherán por un grupo que estaría conformado por 11 iraníes detenidos en Washington desde hace casi siete meses, supuestamente por entrar al país en forma ilegal. La Casa Blanca ha afirmado desconocer completamente el paradero de los iraníes y su responsabilidad en el caso.Fuente: RFI