
Entrecierra los párpados y dibuja profundas arrugas en los rabillos de los ojos –como si un viento muy fuerte le soplase de frente– cada vez que me responde. Es el viento de la historia en el rostro del antropólogo. Fagan es un profundo conocedor y ameno divulgador de cómo las variaciones climáticas han modelado la historia de la humanidad. Su libro El largo verano (Gedisa) viene cuajado de ejemplos, detalles y datos que documentan las oscilaciones climáticas de los últimos 15.000 años. Me dice que el clima es un océano voluble, que nuestra sociedad es un superpetrolero que lo navega... con botes salvavidas para uno de cada 10 pasajeros. Y –¡ay!– se barrunta una tormentita... Tengo 71 años. Nací en Birmingham (Reino Unido) y vivo en California. Soy antropólogo y arqueólogo, profesor emérito de la Universidad de Santa Bárbara de California. Estoy casado Y tengo una hija veinteañera. ¿Política? ¡Detesto a George Bush! ¿Creencias? Soy ateo Brian Fagan, estudioso del clima de los últimos 15.000 años
Está cambiando el clima?
Ja, ja, ja…¿Por qué se ríe?¡Porque el clima no ha dejado de cambiar nunca!
¿Cuánto es “nunca”?
En los últimos 420.000 años se han sucedido cuatro eras glaciales, de 100.000 años de
duración cada una, con interludios cálidos entre una y otra. Ahora vivimos en el último
de estos interludios.
O sea, en un periodo cálido.
Sí, señor. Yo lo llamo “el largo verano”.
¿Por qué dice que es largo?
Porque empezó hace 15.000 años, y todavía seguimos en él.
¿Y acabará?
Sí, pero ¿cuándo? En los últimos 150 años de este largo verano ha surgido una novedad:
el calentamiento global antropogénico.
Antropo… ¿Generado por el hombre?
Sí. Hemos estado quemando combustibles fósiles desde 1860, es decir, emitiendo a la
atmósfera un gran volumen de gases con un efecto invernadero. Si desde 1860 sólo hubiésemos quemado leña, ¿qué clima habría hoy?
No podemos saberlo, ¡pero el efecto invernadero es innegable, es una evidencia!
¿Y hasta qué punto es peligroso?
Cuanto más grande y populosa es una civilización, más vulnerable es a cualquier cambio
medioambiental. ¡Hoy dependemos más de eso que los clanes paleolíticos!
Me sorprende.
Aquellos clanes eran pequeños grupos humanos que sobrevivían a costa de la caza y
la recolección. Si la fauna o la flora flaqueaban, ágilmente migraban a otra zona.
¿Se adaptaban fácilmente a los cambios?
Sí, éramos flexibles. Nuestras sociedades Macro urbanas tienen mayor riesgo de colapso
ante un cambio climático. Ya sucedió...
¿Cuándo?
En Mesopotamia, en Egipto, en Yucatán…Desde el principio de las civilizaciones. En
Mesopotamia, en el año 2300 a.C., la ciudad de Ur albergaba a cinco mil habitantes, gracias
al eficaz control de un amplio territorio bien irrigado…
Mucha gente para la época, ¿no?
Ur era la ciudad más poderosa de la Tierra. Pero sobrevino un cambio climático…
¿Antropogénico?
Vulcano génico: hacia el año 2200 A.c., una gran erupción volcánica en algún lejano lugar
del norte emitió a la atmósfera cenizas que taparon los rayos solares, y bajaron las temperaturas, y cesaron los vientos húmedos que traían lluvias al norte de Mesopotamia…
¡y Ur se quedó sin las crecidas fluviales de las que vivía!
¿Con qué consecuencias?
Escasez de alimentos. Primero hubo racionamientos, luego la ciudad cayó en la anarquía…
y la gente se dispersó al campo para sobrevivir. Ur, la primera gran ciudad de la
historia, nunca volvió a ser lo que fue.
¿Es Ur un espejo en el que mirarnos?
Fue la primera vez que la humanidad cruzaba un umbral de vulnerabilidad ambiental.
Cuénteme alguna otra vez...
Hacia el 2500 a.C., los egipcios levantaban grandes pirámides para sus faraones, infalibles
dioses vivientes a los que el Nilo obedecía. Hacia el 2200 a.C., unas largas sequías
desautorizaron a los faraones: Egipto se descompuso entre caos y hambrunas...
Pero la civilización egipcia sobrevivió.
Porque los faraones siguientes aprendieron la lección: se despojaron de infalibilidad y
trabajaron seriamente para crear sistemas de irrigación y almacenamiento de grano.
¿El clima ha sido el actor principal de la
historia de la humanidad?
Un factor determinante. El hombre moderno llega a Europa hace 40.000 años, aprovechando
un repunte cálido, por ejemplo.
Y nos encontramos a los neandertales.
Fuimos más hábiles para adaptarnos a los constantes cambios climáticos. Inventamos
la aguja de hueso para cosernos vestidos…
Y ellos se extinguieron.
Nosotros pasamos un mal rato hace 28.000 años, cuando recrudeció mucho el frío.
Europa era pura tundra, y los pocos supervivientes nos replegamos en el sur, en la península
Ibérica, hasta que remitió el frío.
Y empezó el largo verano…
Con sus oscilaciones: hace 12.000 años, una oleada fría y seca hizo decrecer la flora y la
fauna, lo que nos obligó a dejar de ser cazadores y recolectores y nos empujó a inventar
la ganadería y la agricultura.
Y hasta hoy.
Con momentos más templados, como durante el imperio romano…
¿Y qué momentos han sido más fríos?
Del año 1315 al 1850 vivimos los inviernos más largos y crudos. “Pequeño invierno”, lo
llamo: ¡los europeos espabilamos mucho!
¿A qué se deben esos cambios de clima?
Es complejísimo determinarlo... Una mínima variación en el ángulo de inclinación del
planeta o en su órbita puede generar colosales alteraciones del clima…
Qué frágiles somos, visto así...
También somos muy flexibles y adaptables, pero las estructuras complejas que creamos
son a la vez muy vulnerables cuando fallan los recursos en que las hemos fundado.
Entendido: ¿a qué carencia deberíamos temer más en estos momentos?
A la escasez de agua potable, está claro. Por eso deberíamoentando un uso
del agua más racional y responsable.