Sólo he probado un emulador de Chrome OS -ya podría dar señales de vida la compañía del buscador...-, el esperado sistema operativo de Google para ultraportátiles. Y por lo que he visto, tendría mucho más sentido en un 'tablet' que en un portátil con pantalla y teclado.
Siempre que pensemos, eso sí, en un dispositivo que tenga memoria 'flash' y sirva para conectarse a Internet, leer libros, escuchar música, editar documentos y aplicaciones similares a través de la Red. Nada de Windows, Linux u OS X metidos en una caja pequeñita. Llamémoslo informática para consumo de ocio.
Porque Chrome OS hará lo mismo que el iPad o el iPhone, ejecutar aplicaciones y sitios web, pero en lugar de hacerlo en un entorno propio lo hará en un navegador. En concreto, Chrome. Además se enciende extraordinariamente rápido, es ligero y en él funcionarían sin necesidad de desarrollos específicos sitios como Facebook, Twitter, Last.fm, Spotify, Flickr, Google Docs, Hulu... sería la experiencia de uno de los navegadores más rápidos y potentes -con cada vez más extensiones que pueden dar mucho juego- trasladada de la pantalla del ordenador a una de mano.
Y con la peculiaridad de que cada fabricante podría hacer su propio dispositivo con diferentes características.
Tendría mucho sentido que la compañía de Mountain View siguiese este camino e intensificase la batalla. Supondría abrir aún más el melón que ha empezado Apple con el iPad. Frente a un sistema cerrado en todos los sentidos, Google ofrecería otro mucho más abierto y cómodo para empresas y desarrolladores.