
Las esteras y plásticos no resistieron las persistentes e inusuales lluvias en la capital, algunos techos se han venido abajo y otros representan un latente peligro para los pobladores; las calles se han convertido en verdaderos lodazales y las conexiones eléctricas son altamente riesgosas; esa es la situación de muchas familias de los asentamientos humanos San Benito y Juan Pablo II en Lomas. El alcalde Rafael Álvarez llevó 600 calaminas como ayuda a los damnificados, mientras el Ministerio de Vivienda se ha comprometido con otras tantas.
El burgomaestre sigue gestionando la ayuda de INDECI, así como la compra de módulos para algunos vecinos que por tener viviendas de adobe corren el riesgo de perecer bajo los escombros o viviendas de estera que no los protegen de la intemperie. Son 1000 calaminas con las que se ha comprometido el burgomaestre para ayudar a la población afectada. “Y hace un llamado al gobierno central para que apoyen a estas familias que realmente necesitan urgente ayuda” manifestó Álvarez.