El país es campeón en contrastes. Mientras en el sur dos regiones se arranchan el canon minero, en el norte, Tumbes y Piura colaboran como hermanos siameses.
En marzo último se descubrió un yacimiento importante de gas en el zócalo continental de Zorritos y ayer un consorcio internacional anuncio que invertirá 264 millones de dólares en construir un hotel de 1500 habitaciones y 750 departamentos en el litoral tumbesino.
Esta semana visite Aguas Verdes y sentí que este territorio donde nace la patria es un magnifico obsequio por su belleza y atmosfera cordial.
Es un paisaje que combina el Océano Pacifico con el follaje tropical. Es una zona que ofrece temperaturas altas todos los días. Por ello, miles de turistas pugnan por visitar este paraíso donde el verano es perpetuo.
Asimismo, existe una fauna exótica. Observe zorros, lagartos, garzas, tordos, gaviotas y los ruidosos grillos. Deguste los platos típicos basados en una gran variedad ictiológica.
El sabor de las conchas negras es único, el toyito o pescado deshilachado es irresistible con plátanos y langostinos. El chinguirito de raya o el sudado de tuno y chachema son para no usar cubiertos.
Tumbes no solo te conquista por las papilas gustativas. Tus ojos no pueden cerrarse ante el color de los manglares que protegen el delta del rio y le dan un pigmento especial a los esteros, ricos en limo salado y agua dulce. Tu piel esta tostada al poco tiempo. Las playas son infinitas y puedes cubrirte a la sombra de un algarrobo.
Sin embargo, lo mejor de Tumbes es su gente. Insuperables anfitriones, se esmeran en atender a los visitantes. Amables y entusiastas. Saben que su tierra es de un atractivo incomparable. Conservan una sonrisa digna que corresponde a la majestad de su tesoro.
No obstante, además del turismo, el cultivo de arroz, algodón y tabaco es intensivo. También recordemos que el primer pozo de petróleo que se perforo en Sudamérica fue en Zorritos en 1863. Hoy, el galón de gasolina que traen de Ecuador vale 9 soles y la propiedad del metro cuadrado de terreno en la Plaza de Armas cuesta 200 dólares.
Hace tanto calor en Puerto Pizarro que el mejor negocio es vender sandalias. Las mujeres son bellísimas. Todas están bronceadas, usan minifaldas, mangas cero y escotes.
En resumen, si imaginaste algún lugar que existe sol todo el año, arena transparente, océano de aguas cálidas, sombra natural de arboles a pasos del litoral y frutos del mar a la mano tienes que visitar la frontera norteña. El bienestar es tan grande que te será difícil regresar.