La pregunta pertinente es ¿de dónde salió dicha perversa noticia? La respuesta es sencilla. La rectora Ilse Wisotzki Loli tiene muchos enemigos que no descansaran hasta verla derrotada.
En 1977, la Asamblea Universitaria la eligió como rectora de la Universidad de Lima, cargo que desempeñó hasta 1984, cuando el máximo órgano de gobierno de la institución la reeligió para un nuevo período que concluyó en 1989, año en que entregó el mando a Desiderio Blanco. En 1994 fue elegida nuevamente.
En 1999, la Asamblea Universitaria la eligió por cuarta vez rectora. En el 2004 Wisotzki fue ungida rectora por quinta vez.
En 1995, Wisotzki modificó el estatuto de la universidad cesando a todos los profesores mayores de 70 años. Con esa medida, se libro de contendores rectorables como Antonino Espinosa Lañas, Carlos Fernandez Sessarego, Gabriela Porto, Harold Griffiths Escardo, Fernando Silva Santisteban entre otros.
Lo insólito es que cuando Wisotzki cumplió 70 años en el 2003, no ceso gracias a una reforma del estatuto que le permite sólo a ella permanecer en esa casa de estudios de manera vitalicia.
Además de los catedráticos mencionados, Wisotzki despidió a decenas de profesores y empleados arbitrariamente. Ha sido denunciada ante el Poder Judicial y ha tenido que acatar algunas reposiciones como el caso de la ex secretaria general Amelia Pacheco.
Actualmente, existe mucho descontento interno. El régimen es carcelario. A los profesores se les prohíbe transitar libremente. Las cámaras de vigilancia graban todos los movimientos.
Estos casos de despotismo universitario se podrían evitar si se prohíbe mediante Ley aprobada en el congreso de la república, las reelecciones inmediatas tanto de decanos de facultades como de rectores.
Wisotzki es un pésimo precedente en un país democrático. Ya hemos tenido suficiente con Abimael Guzman y Alberto Fujimori quienes utilizaron las universidades de Huamanga y Agraria como laboratorios de prueba para sus aventuras tiránicas. Ya es tiempo que Ilse se vaya a su casa.