
El amor ha sido el tema literario por excelencia desde los primeros tiempos. Por el contrario, el desamor no ha inspirado a los trovadores. La separación, el despecho, la indiferencia, el corazón hecho pedazos, la pena por la pareja perdida difícilmente pueden estimular al creativo. Si bien los artistas son capaces de producir belleza a partir de cualquier soplo divino, el dolor es un asunto poco elegido como obra estética.
La depresión es una enfermedad muy antigua. La ciencia médica continúa estudiando nuevos métodos de enfrentar ese flagelo. Existen diversos procedimientos para vencer la melancolía. El más efectivo consiste en que el doliente reciba atención y cariño de sus seres más queridos.
Todo esto viene a cuento luego de leer la novela " Dos veces por semana " de la poeta tacneña Giovanna Pollarolo Giglio.
Es la historia de Rulos, una ama de casa de clase alta, cuarentona con dos hijos profesionales fuera del país, que es abandonada por su esposo quien se va a vivir con otra mujer. Rulos esta triste, procesando un duelo que no tiene cuando acabar y decide acudir a una psicoanalista famosa. Asiste dos veces por semana al consultorio durante 20 meses sin resultados favorables. Nunca logra salir de su frustración y soledad.
Lo más resaltante del libro de Pollarolo es el intercambio de ideas entre Rulos y la terapeuta. Es un dialogo que entretiene al lector ubicándolo en el centro del universo femenino.
Asimismo, es sugerente el personaje de la conocida que enviudó. Ella enfrento su nueva situación concurriendo a bares, ligando con desconocidos y también incursiono con éxito en la pequeña industria de confección textil.
La principal falla del relato es la construcción de la protagonista. Es inverosímil que no tenga hijos, hermanos, padres o alguna amiga intima que la acompañe.
Tampoco es creíble que nunca haya laborado fuera de casa y que no se sienta hábil para encontrar un puesto de trabajo. Además, Rulos rompe su relación con un enamorado debido a que no es blanco ni de clase alta y no sale con otro pretendiente porque es negro. No va a vencer su soledad si discrimina al 90% de varones que podrían estar interesados en ella.
En resumen, "Dos veces por semana" es una obra que advierte los peligros del psicoanálisis. Cuando la enferma requería estar rodeada de gente querida, frecuentó y dependió de una sola persona extraña: la terapeuta. Hechos tan traumáticos como un divorcio intempestivo no se pueden resolver solo con los recuerdos, la lógica y el puntual pago de honorarios.