
Nicolo Paganini
El 27 de octubre de 1782 nació en Génova una de las figuras más emblemáticas de la música clásica, se trataba del violinista Nicolo Paganini. Dueño de una magistral interpretación en el violín y de un oído absoluto que le permitía identificar toda clase de sonidos en la tonalidad más perfecta, formo parte de una clase artística emergente de finales de siglo (romanticismo).
La leyenda del este compositor virtuoso comenzó a los cinco años cuando su padre comenzó a enseñarle la mandolina y sus primeros estudios de armonía musical. A los siete comenzó a tocar el violín, aprendiéndolo a manejar rápidamente. A los nueve hizo su primera aparición pública con el violín y dio varios recitales por diferentes ciudades de Lombardía a los trece años.
En sus recitales como niño prodigio llego a atesorar una pequeña fortuna que le permitió continuar tocando y hacer sus primeros esbozos de composición para su instrumento favorito, el violín. Grandes maestros de música como Alessandro Rolla declinaron la idea de enseñarle composición porque según se decía, ellos no tenían nada que enseñarle al muchacho. Su extensa obra dedicada en su totalidad para el violín y toda la familia de las cuerdas es emocionante e inacabable, caprichosa, compleja, y dificultosa en extremo. Entre ellas destacan los 24 caprichos para violín op.1, el Concierto para Violín y orquesta N.1 en re mayor op.1, las 18 Centone di sonata para violín y guitarra y el moto perpetuo en re mayor op.11.
La admiración de sus obras despertaba en otros compositores, no menos talentosos que él, soberbios aplausos, uno de los cuales fue el de Franz Liszt al que conoció en 1831 en su viaje a Paris; el gran pianista quedo tan fascinado con la técnica interpretativa de Paganini que ideo su propio correlato pianístico basado en fragmentos esbozados por los ritmos endiablados del violinista. Paganini además le encargo un concierto para viola y orquesta al compositor francés Héctor Berlioz, para este pedido el académico francés compuso "Harold en Italia", obra que a las finales nunca fue interpretada por el magnífico violinista. A pesar de la inmensa fortuna que logro amasar en pocos años continuo vistiendo pantalones negros, abrigos largos y deshilachados, lo cual dio origen a un perfil inconfundible, mezcla de extravagancia y genialidad.
Era tan extraordinaria su habilidad con el violín que corría la leyenda que la había alcanzado por medios no naturales, se rumoreaba que en cierta ocasión había matado a un rival, siendo condenado por ello a presidio y que allí había vendido su alma al diablo a cambio de conseguir estas dotes tan portentosas. Otra leyenda afirmaba que hallándose encarcelado, por haber matado a su amante, interpretó bellas composiciones en su celda con tan sólo una cuerda de su "Guarneri", por habérsele roto las tres restantes, complejos fragmentos violinísticos. En otras se dice que toco piezas de difícil interpretación con solo dos cuerdas para enamorar a una dama de la aristocracia, en una gala musical en la que él era en centro de la atención.
A pesar de ser "feo, descuidado y trasudado", como lo describe uno de los críticos de la época, su fuerte personalidad atrajo a numerosas damas, entre sus amantes figuran Paulina y Elisa, las hermanas del emperador Napoleón Bonaparte, y bailarinas como Antonia Bianchi, que fue madre de su hijo Aquiles. Como curiosidad se dice que, estiradas, sus manos medían cuarenta y cinco centímetros. Esto se le atribuye a que quizás padecía de Aracnodactilia, generada por sufrir del Síndrome de Marfan, aunque la creencia popular dicta que la extraordinaria longitud de sus dedos se debía a las horas dedicadas a la práctica del violín. El síndrome de Marfan es el trastorno más frecuente del tejido conectivo, caracterizado por la alteración del metabolismo del colágeno, entre sus características musculoesqueléticas se aprecia la Aracnodactilia, la desproporción esquelética y la alta estatura.
Fue tan grande la fama de endemoniado que se gano por tocar con total perfección el violín, que esta lo acompaño hasta su muerte ocurrida el 27 de mayo de 1840 cuando el Obispo de Niza le negó la sepultura eclesiástica debido a que el occiso se negó a recibir la extremaunción porque pensaba que aun no le había llegado la hora de partir. Seria enterrado primero en un sótano de la casa de su hijo durante varios meses luego sería llevado en el cementerio del Lazareto de Villefranche y finalmente años más tarde sería llevado al cementerio de Parma.
Su imaginativa técnica influyó notablemente en compositores posteriores como Franz Liszt, Johannes Brahms, Sergei Rachmaninoff, Boris Blacher, Andrew Lloyd Webber, George Rochberg y Witold Lutosawski. Lamentablemente su excentricismo y su endiablada habilidad, no comprendida por muchos de sus contemporáneos, no le permitieron fundar en vida una escuela musical para todos sus seguidores.