
Aquel ejemplo de vida alimentó el espíritu de María del Pilar, quien estudió en el colegio chalaco General Prado y vivió más de tres décadas en el Primer Puerto.
Recuerda el Callao como su patria chica, la brisa que respiró en el puerto está latente como el alma matinal de su conciencia y felicidad, y allí su sensibilidad a flor de piel marina inspiró bellos lienzos que hoy acompañan su quehacer cotidiano.
Su oficina es el color. Es la luz. Es la amistad. Todo al detalle es un rincón de luz. Unos limones en la mesa de centro, verdeamarillos, son el ritmo de la buena vibra amical. Y en las paredes, vivos están sus lienzos hablando de ella, ¡su creación hablando por ella!!
Había una razón motivacional: María del Pilar fue alumna del taller de la maestra Lucy Angulo, en donde, además de perfeccionar técnica, dejó fluir trascendencia pictórica y devenir lúdico, y por ello libertad es una palabra precisa para describir su creación.
Nuestro amigo el generoso Humberto Collazos, también pintor y relacionista público de Editora Perú, nos alcanza un material informativo escrito por el colega Giancarlo Stagnaro, jefe de la sección Cultural del diario El Peruano, y en él descubrimos que "Tello suele pintar los fines de semana, en espacios de tranquilidad, ha evolucionado desde el figurativismo hasta la abstracción geométrica, en un proceso de cambios que se concentran en el uso del color".
Y la propia artista confiesa: "El esquema geométrico me parece la mejor manera de jugar con los colores y armonizarlos. Se trata de una elección restrictiva, pues si se opta por la geometría, se ingresa en un canal de disciplina, por la proporción. Al final, esa vía inmensa que es el lienzo en blanco termina en un determinado carril".
Pese a su gran actividad -al mando de Editora Perú- encuentra en la pintura el equilibro que le da enriquecimiento personal. "Si la cantera de ese equilibrio es la pintura, el beneficiario eres tú, reforzado en tu capacidad y fuerza interior. Es un plus para todo. Además, adquiero siempre seguridad cuando vuelvo a ese manantial permanente de fuerza interna".
Finalmente, esperamos la exposición de María del Pilar y que rescate con sus pinceles los colores del Callao. Su promesa de escaparse nuevamente al Callao a disfrutar de la gastronomía marina o de los nuevos aires y colores de Chucuito, debe ser matizada con la libre captura de un sunset pintado desde el Muelle Dársena, aquel que con su faro de ojos vio partir a Vallejo a París hace casi nueve décadas.