Histórico local del Partido Aprista Peruano, situado en la Avenida Alfonso Ugarte, que se encuentra en trance de cambio
Ante semejante descalabro electoral y torpeza de los "conocidos" dizque "dirigentes" que ligeramente toman el nombre del presidente Alan García para apadrinar sus liosas acciones, vale la pena recordar a la joven militancia y a algunos olvidadizos los conceptos que sustentan la ideología aprista y sobre todo afianzar criterios de acción política futura para devolverle al APRA, su capacidad organizativa, pedagógica y propositiva que la consolide como la primera fuerza política del país.
El pensamiento crítico y propositito de Haya de la Torre y la Generación fundadora creció con la imagen del Partido-Escuela, con la Democracia de Frente Único de Clases Explotadas y libertad de pensamiento, bases conceptuales que solidificaron la acción política del partido en su relación social y su capacidad transformadora adaptada al mundo moderno desde el ETH, este devenir natural del pensamiento se enriqueció también con el multiculturalismo, las revoluciones ciudadanas y nuevos actores mundiales.
Toda esta conceptualización y ejemplar acción política del aprismo histórico, actualmente ha desaparecido dando forma a un populismo vulgar y conservador, que a involucionado al partido en una suma de aparatos sin ningún vínculo con la sociedad civil y los movimientos sociales, que se sustenta en el manejo clientelar, autoritario y conceptualmente prehistórico que manosea la institucionalización la disciplina y fraternidad pervirtiendo sus significados intimidatoriamente. Este aparato organizado modela una maquinaria electoral zombie, para usar al partido como fuerza de "apoyo" en las elecciones del 2011.
Las categorías sociales han desbordado ampliamente la vieja estructura del APRA, por eso el abstencionismo en las últimas elecciones internas llega al 70%, el masivo descontento militante rechaza las viejas prácticas de partido único, en donde se inflan padrones, se impone tribunales, se tacha candidatos y se pierden ánforas en una elección. Este primitivismo nos involuciona políticamente, el APRA merece dirigentes con visiones modernas de la democracia que retomen el partido escuela que heredamos de Haya de la Torre y lo proyecten al futuro inmediato de sus juventudes.
Ante este poder ilícito, a la militancia solo le queda optar por lo opuesto, apoyarse en sus líderes regionales y nacionales que demuestran verdadera voluntad de cambio y de manera articulada, exigir que la elección de nuestros dirigentes nacionales sea a través del voto directo y universal de cada militante aprista. UN MILITANTE UN VOTO, debe ser la verdadera bandera generacional que doblegue a la intolerancia de este grupo chato que distorsiona las posibilidades del APRA en continuar gobernando concertadamente los destinos del país.
La Renovación somos todos, debemos abanderar esta lucha e instituir UN MILITANTE UN VOTO, como herramienta de respeto a la memoria de Haya de la Torre y su visión de futuro, no importa quién lo lanzo o lo retomo inteligentemente, importan los resultados para el APRA y su derecho histórico a participar, decidir y elegir dirigentes y presidentes de la nación siempre en libertad. El futuro Congreso y los que vengan serán programáticos, ideológicos y de rediseño de su estructura partidaria según las coyunturas políticas y el avance de la ciencia y la globalización. Pongámosle un pare a estas hordas roñosas y su peyorativa forma de relacionarse con al APRA, apostemos por LA RENOVACION que triunfa hoy en muchas regiones, la cual necesita consolidarse con la institucionalización de UN APRISTA UN VOTO como sinónimo de respeto tanto al militante caído heroicamente, en la defensa de sus derechos ciudadanos como al militante ninguneado y no valorado por quienes hoy se aprovechan del poder desde sus oficinas gubernamentales.
Fraternalmente.
FRANCISCO CHAPPA VICUÑA