¿Cuándo?, ¿cuándo?, ¿cuándo?, es la pregunta del millón. La que trae de cabeza a todos antes incluso de que empezara la serie de turbulencias que han desembocado en recesión.
En los 21 meses que llevamos de crisis mundial no son pocos los que han sacado a pasear la bola de cristal y quien más quien menos ha hecho ya su quiniela. En todo este ir y venir de fechas se ha olvidado consultar el elemento más cíclico de todos: la historia, que se repite incansable desde tiempos de los romanos.
La economía ya ha pasado por esto, pese a que ninguno de los gurús económicos de nuestro tiempo estuviera ahí para medirle la temperatura. El crack del 29 guarda un poso de sabiduría que encierra alguna que otra respuesta. Y una de ellas es el punto temporal donde tintinea la luz al final del túnel.
¿QUEDAN 29 MESES?
Entonces, los principales indicadores económicos mundiales volvieron a los índices que había antes de la crisis tras 50 meses y fue a partir de ese momento cuando el PIB mundial recuperó su dinamismo. Esto supone que la travesía en el desierto aún tiene 29 meses por delante.
La fecha de la recuperación es motivo de preocupación y de esperanza para todos. La han contestado todos los jefes de Estado, presidentes de bancos centrales, analistas y empresarios allende los mares.
Las evidencias de que nos enfrentamos a un periodo económico similar al padecido en la Gran Depresión han ido cayendo poco a poco sobre la conciencia de los analistas. En sus inicios todo parecía indicar que teníamos delante una crisis financiera al uso con un tiempo de cura estimado de 18 meses y una contracción moderada de los indicadores. Más tarde, la bestia fue adquiriendo proporciones dantescas.
30 ECONOMÍAS EN RECESIÓN
Es la primera vez en la historia, desde la segunda guerra mundial, que las 30 economías que pertenecen a la OCDE están en recesión. Es la primera vez en la historia que la economía mundial va a registrar una contracción de 1,5% o incluso 2%, pese a que hasta hace poco los países emergentes parecían poder tirar por sí solos del carro del crecimiento. También es la primera vez en la historia que el comercio mundial va a caer un 8-9%. El contagio está siendo generalizado y corrosivo.
En la Eurozona, las cosas pintan aún más feas. El conjunto de las economías arrojan cifras desconocidas hasta el momento: los 16 países que la integran van a inscribir tasas negativas del PIB varios trimestres consecutivos empezando por éste, con una caída del 2,5%. Una situación dura hasta el escalofrío, sobre todo en lo que concierne al desempleo.
A Christina Romer, nombrada directora del consejo de Economía por Barack Obama, no le gusta esa comparación con el crack del 29 que ahora está en boca de todos. La Gran Depresión era su campo de especialización como experta en Historia Económica en la universidad Berkeley, antes de llegar a la Casa Blanca de la mano del nuevo presidente. «En los últimos meses me he escuchado a mí misma decir con demasiada frecuencia: ‘Esta es la peor situación desde la Gran Depresión´», explicaba hace poco al semanario alemán Spiegel.
La mayor caída del PIB global desde la II Guerra Mundial ha puesto en boga la década de los 30. Vuelve el crack. El del 29. El que hace palidecer hasta la insignificancia al resto de depresiones. Entonces los mercados bursátiles perdieron entre septiembre de 1929 y junio de 1932 el 85% de su valor en un proceso que destruyó los ahorros de miles de estadounidenses.
«Hoy día las contracciones en el mercado de acciones han sido superiores, pero, además y a diferencia de lo que ocurrió en el 29 los que han perdido sus ahorros en esta ocasión son más, porque en los años 30, y prácticamente hasta los 70, sólo el 5% de la población de las economías avanzadas tenían en su patrimonio acciones. Hoy ese porcentaje es del 48% (ya sea directamente o indirectamente a través de vehículos financieros como los fondos de inversión). La trascendencia que tiene es muy superior ahora que la de entonces», explica pausado Emilio Ontiveros, catedrático de Economía de la Universidad Autónoma de Madrid y presidente de Analistas Financieros Internacionales (AFI).
NO SE REPITEN LOS ERRORES
Esta pérdida brutal de riqueza ocasionó una fuerte disminución en el consumo, en parte debido al aumento de la incertidumbre sobre los ingresos futuros. El pánico vino a sumarse a la parálisis de las instituciones y la locura se tornó colectiva.
Pese a que la extensión de la crisis era inevitable, Alberto Recarte, uno de los economistas con más peso en el panorama económico nacional afirma en su libro «El informe Recarte 2009» que, al menos, en esta crisis «se han evitado los errores cometidos en política monetaria, fiscal y arancelaria» llevados a cabo durante la Gran Depresión.
En aquel momento las políticas proteccionistas intensificaron la caída de los intercambios internacionales que disminuyeron un 65% en 1932 con respecto a 1929. El primero en instaurar medidas de carácter nacionalista fue Estados Unidos, pero las principales potencias europeas no tardaron en sumarse y Francia, Reino Unido y Alemania aprobaron leyes en el mismo sentido.
La primera de las consecuencias se dejó sentir en la productividad de los países que, al no poder acudir al mercado internacional para abastecerse, comenzaron a producir los bienes que no podían importar, «no por convencimiento ni ideología», advierte Recarte, «sino como única forma de sobrevivir ante la falta de divisas con las que importar lo necesario para mantener la actividad económica».
En esta crisis, la tentación de incrementar los aranceles para proteger la industria nacional pasó rozando los pensamientos de más de un jefe de Estado, pero la reunión del G-20 en Washington se acordó (y recordó) el flaco favor que se haría a la economía mundial.
El propio FMI dedica un capítulo entero de su último informe «World Economic Outlook» a analizar las similitudes y el camino seguido en esta crisis y la del 29. Y una de las primeras consecuencias que advierte es que en 1929 hubo una «falta de respuesta coherente que agravó la duración de la depresión mundial».
LA RECUPERACIÓN ENTONCES...
Del crack del 29 los países fueron saliendo con sus propias recetas. Cada uno utilizó una mezcla distinta con los ingredientes que tenían a mano. «Las cinco principales economías del mundo aplicaron confusas y desordenadas combinaciones de medidas de carácter monetario, fiscal y políticas de estímulo bancario. Cuanto antes lo hicieron mejores resultados tuvieron», explica Bradford DeLong, catedrático de Economía en la Universidad de California en Berkeley y ex subsecretario del Tesoro de Estados Unidos. «Los primeros en iniciar su propio `New Deal´ fueron Reino Unido y Japón en 1931. Alemania y EE.UU. comenzaron en 1933. La zozobra francesa duró hasta 1936 y eso le hizo permanecer a la cola de la recuperación», afirma DeLong.
Si el mismo esquema se repitiera ahora en el panorama económico internacional, varios analistas sostienen que la contundencia de las medidas de estímulo fiscal y de las políticas monetarias aplicadas por EE.UU. le convertirá en el primer país en ver la luz al final del túnel. No hay que olvidar que mientras el Tesoro estadounidense rebajaba sin pudor los tipos de interés hasta el 0,25% en los primeros compases de la crisis, en Europa el BCE mantuvo hasta septiembre de 2008 en niveles altos (4,25%). La economía de norteamérica fue la primera en adoptar medidas y será la primera en salir de la crisis, seguida de China y Alemania, exportadores netos, y más tarde el alivio llegará a Europa. España a la cola según el Comisario Europeo de Asuntos Económicos Joaquín Almunia, entre otros.
La crisis financiera que acosa al mundo desde el verano de 2007 no da tregua. Dos años después de los primeros síntomas con el estallido de las 'subprime' en EEUU aún se discute sobre las recetas para salir de la recesión.
EL DESEMPLEO ES LA CONSECUENCIA MÁS GRAVE DE LA CONTRACCIÓN ECONÓMICA.
Un daño colateral del colapso financiero que se gestó en Estados Unidos. "El epicentro del mayor seísmo financiero desde la Gran Depresión no se localizó esta vez en la periferia, sino en el corazón del sistema financiero global". El punto neurálgico donde comenzó la crisis fue el sistema financiero estadounidense.
En el verano de 2007, estalló en EEUU la bomba de las hipotecas 'subprime'. El 18 de julio de 2007 quebraron dos fondos de inversión de Bear Stearns y en agosto el décimo banco hipotecario de EEUU se declaró en suspensión de pagos. Aquello solo fue el primer síntoma y un aviso del seísmo económico que se avecinaba.
La caída económica ha sido menor de lo esperada en Estados Unidos el primer trimestre de 2009 al contraerse un 5,7 %.
Estados Unidos fue el primero en ver caer sus entidades financieras seguido de Reino Unido, Holanda, Alemania o Islandia. "La magnitud de la riqueza financiera destruida y los efectos contractivos sobre el crecimiento económico mundial" acreditan que es la mayor crisis desde la segunda Guerra Mundial según publica Emilio Ontiveros. Una mala regulación llevó a que grandes bancos estadounidenses tuvieran comprometidos sus activos en hipotecas de alto riesgo y provocasen un alto grado de morosidad y la falta de liquidez. Antes esa situación, las dos mayores hipotecarias de EEUU (Freddie Mac y Fannie Mae) y, posteriormente, el gran banco Lehman Brothers, cayó presa de los 'activos tóxicos' y de la mala regulación.
RODRIK PRONOSTICA UNA ETAPA DE DESGLOBALIZACIÓN
Viene la "desglobalización". Ese es el pronóstico del catedrático de Política Económica de la Universidad de Harvard, Dani Rodrik, para después de la crisis. "El proceso no será como el de los años 30, pero situará la globalización a los niveles de antes de los 90", aseguró este experto, que algunos ven como futuro premio Nobel, durante la última sesión de la 25 Reunión Cercle d'Economia.
Ante estas perspectivas, hay que "aceptar que los mercados financieros deberían gestionarse desde cada país, entendiendo que cada uno es distinto. Y si un país es restrictivo, el resto deberían poder frenar los flujos de capital hacia este". Siendo conscientes de esa "fragmentación", se hallará la "regulación necesaria" de los mercados financieros, de los que ha nacido la crisis actual.
Rodrik añadió: "Si aceptamos una cierta segmentación financiera, no creo que los costes económicos de esta desglobalización parcial sean tan elevados". En su opinión, la posibilidad de una regulación global se hace difícil por los intereses nacionales, porque EEUU y Europa pierden poder internacional y los países emergentes como China "no conseguirán la influencia suficiente" para imponer normativas únicas.
En la misma mesa de debate, moderado por Josep Piqué, vicepresidente del Cercle, José Viñals, consejero financiero y director de Asuntos Monetarios del Fondo Monetario Internacional (FMI), advirtió de que "queda mucho" por hacer en pro del saneamiento financiero, sin el cual "no habrá recuperación".
CRECIMIENTO NULO
De hecho, el FMI, que prevé una caída del producto interior bruto (PIB) mundial del 1,25% para el presente ejercicio --la primera en 60 años-- y un crecimiento de apenas el 4% en las economías emergentes, pero nulo en las avanzadas en el 2010, "se basa en la hipótesis del saneamiento del sistema financiero".
El representante del FMI defendió un sistema financiero "renovado", sin exceso de regulación, pero con un mayor control y supervisión internacional --"se han escapado demasiadas cosas" en la crisis actual, dijo--, así como "menos rentable a corto plazo, pero más sólido y con menos riesgo".
José Viñals apostó por una regulación contracíclica, que evite la tendencia a expansiones excesivas del crédito y el endeudamiento seguidas de abruptas contracciones, para "tener mejores colchones en los buenos tiempos, para hacer frente a los malos". Son mecanismos como los que el Banco de España impone a las entidades financieras nacionales.
Y fue muy explícito: "Si queremos un sistema financiero que corrija sus fallos, o lo hacemos ahora o no lo haremos en mucho tiempo".
Compilado por Economista Gilberto Ojeda Salazar