
Mientras el gobierno gasta millones de soles en publicidad en periódicos, radios, televisoras, omnibuses, paneles, taxis, comedores populares, programas sociales, aviones, etcétera, etcétera, los ministros dicen no tener dinero para comprar una frazada para los niños que mueren de frío en Puno. Es tanta la indigencia del gobierno que, desde las más altas autoridades, tienen que solicitar a la población una donación para llevarla -dicen- a Puno.
Lo que demuestra el gobierno con esta actitud es que ha sido incapaz de administrar la bonanza. El famoso óbolo se desperdició no sólo por la pequeñez del monto sino por su mala administración. El problema de Puno era absolutamente predecible. En años anteriores, a pesar de sufrir temperaturas más bajas no ha habido tantos muertos. Es, evidentemente, una muestra de indolencia e incapacidad.
Y así en tanto se gasta una millonada en publicidad estatal que muestra a un presidente en posturas voluminosas, niños peruanos mueren de frío porque no hay dinero para construirles un refugio o comprarles una frazada.
Fuente: Mate Pastor