Me parece a mí que esta visión
“moralista” de la integridad, aun siendo
“correcta” en un sentido, es incompleta, y en esta inexactitud pierde por el camino su mayor potencia. Me parece a mí que la verdadera dimensión de la integridad se alcanza cuando logramos visualizar su carácter profundamente espiritual.
Porque la palabra “integridad”, según yo lo veo, es indisoluble con la idea de lo “integral”. Me atrevería a proponer que la integridad –
integralidad– es la palabra más indicada para trasladar al plano individual los postulados del pensamiento sistémico. Así como los empresarios y ejecutivos están tomando cada vez más conciencia de que las organizaciones son
“sistemas”, en los que cada una de las partes está ligada a –e influye sobre- todas las demás y, por ende, sobre el conjunto, del mismo modo cada área de la vida de nosotros como individuos está íntimamente ligada a todas las demás, y lo que hacemos en una de las áreas de nuestras vidas lo hacemos indisolublemente como una unidad, a la que reconocemos como nuestro
“Ser”.
Cuando propongo, entonces, pensar en la integridad –
integralidad– desde una perspectiva
“espiritual”, estoy hablando de
“armonía interior”, estoy invitando a pensar en nuestras vidas como una permanente búsqueda de coherencia entre lo que pensamos y cómo trasladamos eso que pensamos a nuestra vida cotidiana en todos los escenarios en los que nos toca actuar.
Puede sonar muy
“religioso”, pero tal vez uno de los desafíos de nuestro tiempo sea, precisamente, desarrollar una nueva espiritualidad, más “integrada” en una visión de un “ser único”, indisoluble y armonioso. Probablemente se trataría de una espiritualidad no confesional, sino simplemente a
una cosmovisión por la que tomamos conciencia de que cada uno y cada parte está vinculado con la totalidad, y donde reconocemos que lo que yo te hago a ti, me lo hago a mí mismo, y donde lo que tú me haces a mí, te lo haces a ti mismo.
¿Cuán “integrado” logras mantenerte en tu vida laboral?¿Te ves obligado a prescindir una parte de ti para desempeñarte de manera eficiente en tu trabajo y lograr el éxito en tu carrera profesional?¿La empresa en la que trabajas te exige prescindir de algunos de tus principios y valores, o dejar de lado deseos personales, para lograr los resultados esperados?
Tal vez sea hora de que inicies la búsqueda de tu armonía interior.
Hasta pronto,
Tu amigo…
Lic. Ramón Ríos Argumedo