Rev. Melvin Jiménez
Víctor Liza Jaramillo realizó una entrevista al Obispo de la Iglesia Luterana Costarricense, Rev. Melvin Jiménez, este último miércoles, he tomado sólo unas preguntas:
En el contexto de crisis económica internacional, y el escenario de cambios sociales y políticos en América Latina, ¿cuales serian las perspectivas a futuro?
Primero diría que esta crisis no es nueva. Los sectores populares han vivido en permanente crisis, y las medidas tomadas para "resolver" sus problemas no han sido la solución. En la comunión luterana latinoamericana hay un sentir de que la misión integral se debe hacer no sólo predicando la Palabra, sino construyendo con la gente signos de esa buena nueva. No separamos la predicación de la acción o diaconía. Lo que nos dice esta coyuntura es donde hay que apuntar. El neoliberalismo era casi una religión que aseguraba que el mercado lo resolvía todo. Hoy, con la crisis financiera, esos mismos sectores hablan de la necesidad de que el Estado intervenga en las economías. Ahora nos dan la razón a nosotros que como iglesias decíamos que el mercado no puede regir la sociedad. El Estado tiene un rol fundamental de velar por todo ser humano, y sobretodo por los más perjudicados.
En ese sentido, ¿sería una "resurrección" de la idea del papel del Estado en la economía?
Yo creo que esta idea no ha sido olvidada. Más bien hay un tiempo más propicio para que haya una visión de un Estado que fortalezca la inversión publica en salud y educación, y que los pequeños y medianos productores puedan crecer con el apoyo del Estado. Esta es una época muy importante, donde las iglesias debemos alzar la voz para reivindicar esa posibilidad de un Estado que vuelva los ojos a políticas que favorezcan a las grandes mayorías.
¿Cuál fue la posición de la Iglesia Luterana Costarricense frente al TLC de su país con los Estados Unidos?
Nuestra iglesia jugó un papel importante en términos dar muestras que estar en contra del TLC, basándonos en la parábola de las 100 ovejas, donde el pastor deja las 99 por buscar la que se perdió. Desde el punto de vista evangélico, hay que proteger al que está más desvalido. Por ello, preguntamos los defensores del TLC si alguien iba a sufrir por causa de este acuerdo comercial, y ellos respondían que de todas maneras pasaría eso. Por ello dijimos que este TLC no podía ser. Cinco años antes de la firma del TLC en 2007, realizamos algunos talleres informativos conjuntamente con organizaciones sociales. Esta coordinación fue creciendo, y luego se sumaron intelectuales connotados, que aportaron su conocimiento a la crítica del TLC. Produjimos materiales, participamos en mesas redondas, marchas, vigilias, foros en comunidades, etc. Fuimos una de las pocas iglesias que se sumaron a esta causa, junto a las organizaciones sociales y algunos sacerdotes católicos a título individual. En mi caso personal, fui representante de mi Iglesia en la Junta Patriótica, un órgano de representatividad contra el TLC, integrado por 24 líderes nacionales, como ex ministros, ex presidentes, dirigentes sindicales, cooperativos. Todo esto fue una experiencia que nos puso en un permanente dialogo con sectores populares, que continuamos haciendo.
Publicada el viernes, 22 de mayo de 2009 en Gatos y Ratones