Agustín Haya La Rosa
El compañero más contento de la defenestración de Jorge del Castillo y la asunción de Yehude Simon al Premierato es Agustín Haya La Rosa. Cucho sabe que el lambayecano es un ave de paso, lo permanente es el Partido Aprista.
Lo que está en juego es el XXIII Congreso Nacional de la agrupación de la estrella que se llevará a cabo en enero próximo. En ese conclave chocarán diferentes facciones. Jorge del Castillo dará la pelea pero llega desgastado. Cucho tiene como aliado a Simon, por lo tanto, el panorama se le presenta inmejorable.
A fines de los 70, Cucho lideró un colectivo marxista que impulsó la fundación de Izquierda Unida. La mayoría eran profesores universitarios. Se llamó Trinchera Roja. Sus principales miembros fueron Sinesio Lopez, Alberto Flores Galindo, Nelson Manrique, Jorge Nieto, Rosa Mavila, Manuel Córdova, Oscar Ugarte, María Mannarelli, Manuel Castillo Ochoa, Julio Castro Gomez, Beto Adrianzen, Guillermo Nugent y Maritza Villavicencio.
Una vez que se disolvió Izquierda Unida, de este grupo los únicos que se inscribieron como militantes en el local ubicado en la cuadra 10 de la avenida Alfonso Ugarte fueron Haya y Nieto. Cucho ha sido diputado por Lima del 80 al 90. Es catedrático sanmarquino. Ha publicado varios libros de sociología e historia. De probidad ejemplar, vive en la misma casa ubicada en el distrito de Jesús María desde hace 30 años.
Haya no es ajeno al mesianismo. Entiende que su organización necesita desalanizarse y volver a representar a los trabajadores y las regiones. Su solvencia académica, intacta trayectoria pública y vínculos hereditarios le conceden el derecho a ser el nuevo presidente del Partido Aprista.
Alan García se negó a promocionar a una nueva generación de dirigentes en este segundo mandato. Fue un grave error gobernar con los mismos corruptos amigos de la gestión anterior. Su actual aislamiento lo obliga a depender de fuerzas dispares que le han impuesto condiciones. El ciclo de García está agotado por haber incurrido en típicas equivocaciones de pequeño burgués cortoplacista.
El partido aprista construido con ideas, obras y mártires merece otro destino. Si la suerte acompaña a Cucho Haya se demostraría que la historia y la gloria solo están reservadas para los elegidos.