
A pesar de no contar con dinero, con medios de comunicación adversos y con el APRA exigiendo la vacancia, el gobierno de Alejandro Toledo completó los 60 meses de su mandato con indicadores positivos. El presidente Toledo dejó el gobierno con el Congreso aplaudiendolo de pie (incluidos los congresistas apristas), con una economía en marcha, con las exportaciones en expansión, con mínimos de deficit fiscal, con recaudación creciente, con el TLC con Estados Unidos, con pleno empleo en por lo menos La Libertad e Ica, y con pleno respeto a las instituciones y a los derechos humanos.
Cuando se alejó el presidente Toledo, el país estaba en marcha. Eso es incuestionable.
Luego llegó el presidente Garcia. Le correspondía hacer las reformas respectivas para darle un nuevo impulso al país. Se le pedía que las hiciera pues como se sabe el mejor momento para hacer reformas es en los periodos de bonanza. Pero García no las hizo. Se dedicó a insultar, hablar, interferir y perseguir. El conflicto era (es) su divisa. A pesar de gozar de un boom en los precios de los minerales inimaginable no hizo ni una sóla reforma. Colaboró con ello el tener un gabinete de ministros que jamas estuvo a la altura de las circunstancias, incapaz de plantear políticas públicas de acuerdo a las necesidades del país.
Así luego de 33 meses empezó el decrecimiento de la economía.El -2,01% obtenido como PIB de Abril en realidad sería de -6,0% como dice Farid Matuk si es que no se hubiera cambiado astutamente la metodología para aparentar cifras mejores de las que corresponden en realidad. Pero el deterioro es tan grande y la ineptitud tan voluminosa que ni los maquillajes de cifras pueden ocultar el deterioro de la economía.
El consumo de ha caído (visite los grandes almacenes y lo comprobarón¡, la venta de casas también, la morosidad se ha incrementado, la economía se ha deteriorado. Y en medio de todo ello el ministro Luis Carranza vuelve a equivocarse, no se si adrede o por simple incapacidad.
El 17 de abril de este año, luego de brindar declaraciones irracionalmente optimistas, escribimos ¿Se le puede creer a Luis Carranza?. Ahora, dos meses despues seguimos dudando de las proyecciones del ministro de Economía; del Perú.
Finalmente, sería bueno que alguna universidad de prestigio implemente un equipo de seguimiento de cifras económicas oficiales. En Argentina, luego del maquillaje de cifras a gusto de la presidencia, fueron los institutos económicos y las universidades quienes denunciaron la grosera manipulación.
Fuente: Mate Pastor