
El idioma castellano o español, como las otras lenguas romances, es una continuación moderna del latín hablado (denominado latín vulgar), desde el siglo III, que tras el desmembramiento del Imperio Romano fue divergiendo de las otras variantes del latín que se hablaban en las distintas provincias del Antiguo Imperio Romano, dando lugar mediante una lenta evolución a las distintas lenguas neolatinas. Debido a su propagación por America, el español es, con diferencia, la lengua neolatina que ha logrado mayor difusión.
El castellano se originó como un dialecto del latín en las zonas limítrofes entre Cantabria, Burgos, y La Rioja, provincias del actual norte de España, que recibió una notable influencia fonológica del euskera arcaico que se hablaba en esta misma región (Sustrato vasco en lenguas romances), y se convirtió en el principal idioma popular del Reino de Castilla (el idioma oficial era el latín). De allá su nombre original de "idioma castellano", en referencia a la zona geográfica donde se originó.
La otra denominación del idioma, "español", procede del latín medieval Hispaniolus procedente de la denominación latina de la Pen&oiacute;nsula Iberica "Hispania" o, mas bien, de su forma ultracorrecta Spaniolus (literalmente: "Hispanito", "espa˜olito"), a través del occitano espaignol. Menendez Pidal ofrece otra explicación etimológica: El clásico hispanus o hispánicus tomó en latin vulgar el sufijo -one (como en bretón, borgoón, sajón, frisón, lapón...) y de *hispanione se pasó en castellano antiguo a españa, "luego disimilando las dos nasales se llegó a español, con la terminación -ol, que no se usa para significar naciones".
Avatares históricos y socioeconómicos, y su uso popular como lengua de intercambio, convirtieron el castellano en la lengua franca de toda la península ibérica, en convivencia con las hablas vernaculas alla donde existian: A mediados del siglo XVI se estima que el 80% de los españoles ya hablaban castellano. Con la conquista de América, que era una posesión personal de la corona de Castilla, el idioma español se extendió a través de todo ese continente, desde California hasta el Estrecho de Magallanes.
El origen del idioma frances
Aunque muchos consideran que proviene de los galos, es un error; como su propio nombre indica, proviene de los invasores francos.
La historia del idioma francés, es la historia del latín hablado en Galia y de su enriquecimiento constante por el contacto con las lenguas vecinas. Esta aventura se desarrolló sobre un terreno celta, anteriormente ocupado por distintas poblaciones.
Es evidente que los galos no fueron los primeros habitantes de la Galia, pero se sabe muy poco de las poblaciones que los precedieron en esta tierra que más tarde se convertiría en Francia. Podemos encontrar huellas de estos pueblos en los nombres de ríos y de lugares, así como en algunas palabras que solo pueden ser consideradas como precélticas.
En los nombres de r&oiacute;os y de montañas, es donde se encuentran mayor cantidad de huellas de las lenguas habladas en la Balia antes de la llegada de los galos. El mapa de la red fluvial de la Francia actual muestra que los nombres precélticos son mayoritarios. Todos los nombres de los grandes ríos, como Sena, Loira, Garona, así como los de la mayoría de sus principales afluentes, son anteriores a la llegada de los galos.
Aunque los íberos y los ligures siguen estando rodeados de misterio, existe una población, también de origen antiguo, que, gracias a sus descendientes lejanos, los vascos, se conoce algo mejor.
De todos los pueblos de Europa, quiza sean los vascos quienes mas han destacado por su capacidad de resistencia a los invasores, pus han conseguido luchando, que su lengua, muy antigua, haya sobrevivido. Primero resistió al céltico, después, a las lenguas de los invasores romanos y germanicos, y mas tarde, a las presiones del castellano y del francés. De manera que el vasco es hoy dia una de las lenguas mas antiguas de Europa. En España, el vasco ha adquirido recientemente el estatus de lengua oficial junto con el castellano en el País Vasco y Navarra, mientras que su situación en Francia es menos honorífica, pero mas favorable, ya que alla ha continuado siendo, mas que en España, la lengua de comunicación habitual en el ámbito rural.
El vasco es una lengua enormemente resistente y contin&ucute;a siendo en Francia una lengua sorprendentemente viva en el habla cotidiana, a pesar del retroceso que ha sufrido a través de los siglos. Una encuesta realizada en 1991 demostró que en la parte sur del país, el 55% de una población de 237.000 habitantes es vascáfona, pero las personas que hablan el vasco cotidianamente se hallan repartidas de una forma desigual.
Mientras que los vascos han conservado su lengua frente a las de sus sucesivos invasores, los galos abandonaron progresivamente la suya para adoptar el latín, instrumento de promoción social. Durante el período de bilinguismo que se prolongó durante al menos quinientos años se produjo un intercambio de vocabulario en ambos sentidos. Solo se conocen los préstamos que el latín tomó del céltico porque, a excepción de las huellas conservadas en los nombres geográficos, se sabe muy poco del galo de esa época.
Es probable que seis siglos después de los primero s contactos entre galos y romanos, el galo solo subsistiera en zonas poco accesibles dentro de la Galia. En esa época, nuevas poblaciones célticas, expulsadas de Britannia, la gran isla situada enfrente, se establecieron en el noroeste del país.
Por suerte, estas poblaciones hablaban una lengua parecida a aquella que había dominado antes de la llegada de los romanos, y en ese extremo occidental del país, quizá no hubiera desaparecido del todo. Esta lengua se ha convertido hoy en el bretón, vestigio céltico que sobrevivió a la influencia del latín y después a la del francés.
Por esta razón, el vocabulario francés de origen céltico pertenece a dos estratos diferentes, separados entre sí por una distancia de varios siglos: El galo, de antes de nuestra era, y el bretón, desde el siglo V d. C.