En este tiempo de noticias económicas desalentadoras, llama la atención la indiferencia ante la situación de quienes están a punto de jubilarse. El fondo en las AFP se ha reducido en 30 %. Si dejan de trabajar en los próximos meses, las pensiones no alcanzaran para mantener la calidad de vida de los cesantes.Considerando a los empleados estables en esta situación precaria. ¿Cómo se sentirán los informales?
Asimismo, acaba de clausurarse una financiera que ofrecía altas tasas de interés a los ahorristas. Esto demuestra que las clases medias subsisten tan urgidas de invertir sus reservas de capital que ya se olvidaron de la estafadora CLAE.
Meditando sobre estos temas, aparece la incómoda pregunta. Si me estimo de inteligencia superior, ¿por qué no soy un magnate?, ¿qué me impidió acumular tanto como para asegurar una vida tranquila a mis hijos y nietos?
Como consuelo me comparo con quienes han tenido similares oportunidades a la mía: primos hermanos, compañeros de colegio y patas de la vecindad. De los parientes que sumamos 43, solo dos firman cheques de 5 mil euros sin que les tiemble la mano. Una hija de la hermana de mi madre que se casó con un petrolero gringo y un primo egresado de la UNI con posgrado en España que a su laboriosidad auno sus contactos del Opus Dei que le han permitido exportar toneladas de carnes, legumbres y frutas.
De los 200 exalumnos de mi promoción, solo uno domicilia en Palo Alto, California en una residencia de varios millones de dólares. Estudio biología en la Universidad Cayetano Heredia y es director de investigación de un laboratorio farmacéutico. Del centenar de amigos de mi barrio solo uno es socio del cuarto bufete de abogados más influyente del país, estuvo en la Universidad de Lima y es tributarista.
En conclusión, no soy el unico tonto que vivo al día. Parece que somos más quienes por flojera, agnosticismo, falta de ambición, ignorancia del mercado, salud quebrantada y nula suerte en la lotería vamos a dejarle deudas a nuestros herederos.
Abrigo la esperanza que entre mis descendientes surja un actor de Hollywood, una conductora de televisión, un crack de futbol o un empresario que lidere la venta de algún producto no tradicional. De otra manera, nunca descansare en una sepultura perpetua.