
Melvin Jones, fundador de los Clubes de Leones
Cada cierto tiempo, en los diferentes ámbitos de la actuación humana, familia, en el seno del hogar, en la escuela, trabajo, en la iglesia, en las instituciones, en la comunidad y diferentes niveles del poder, escuchamos hablar sobre al valor de la palabra compromiso.
Si consultamos el Diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, encontramos que esta palabra equivale entre otras cosas a obligación contraída, palabra dada.
Hay una frase que muchos estudiosos traen a colación cuando se trata de hablar sobre compromiso: Quien no vive por algo jamás morirá por nada. Esta simple expresión nos lleva a reflexionar sobre el verdadero valor de nuestra existencia y los lazos que cada quien va creando en la medida que va ampliando sus círculos. Vale decir si vale realmente la pena encerrarnos en una torre de cristal y vivir solo pensando en nuestra propia vida, sin interesarnos siquiera en quienes se encuentran más cerca, es decir nuestro entorno. Una pregunta válida.
Si debemos y podemos ser indiferentes ante la realidad que se nos muestra a los ojos. Si solo es necesario circunscribirse a este ámbito y olvidarse de cuanto ocurre en nuestro centro laboral, comunidad y país. Si tomáramos esa actitud personal, sin duda que tendríamos una existencia monótona, sin aspiraciones de ningún tipo. No sería vida.
Los incentivos que necesita el ser humano para existir son, sin duda alguna, los grandes ideales que, en estos últimos tiempos de prisas y cambios incesantes, parecen no importar mucho. Así ocurre que hoy por hoy hablar de valores de ética y moral parecería ser anacrónico, por cuanto las empresas, ciertas instituciones, y gobiernos pareciera que les importaran más los resultados.
Pero si asumimos un compromiso con nosotros mismos, la familia, sociedad y el país todo: Significa que optamos por una vida responsable, siendo conscientes que al hacerlo reconocemos los esfuerzos y dedicación que debemos poner para cumplir los objetivos y metas que nos hemos fijados.
Un compromiso adquirido es mucho más que un mero formulismo de un acto público; consiste en definir la línea de acción que daremos a nuestra existencia.
El fundador de la Asociación Internacional de Clubes de Leones Melvin Jones, nos enseñó que no basta con ser feliz si existen otros seres humanos caídos en desgracia; y quienes lo sucedieron fueron abriendo nuevas avenidas, por donde podrían discurrir otras formas de acciones bienhechoras del Leonismo; pero también nos fueron enseñando que el asumir un cargo en el Leonismo es comprometerse a respetar nuestros juramentos y a respetarnos como personas.
Nunca la acción bienhechora del Leonismo será completa, si primero no mejoramos como seres humanos y practicamos hacia adentro lo que predicamos hacia afuera.
Por eso el compromiso de todo León, empieza por sí mismo, sigue por su familia, su Club, su comunidad, su Patria; y como ciudadano del mundo con la humanidad toda.
Compañeros Leones, amigos todos que nuestro compromiso Leonístico, contribuyamos a humanizar más el mundo que nos ha tocado vivir. Es otra manera de hacer Milagros a través del Servicio
Por Federico Nakachi Morimoto
Ex Gobernador Distrito H-4 (PERU)
Asociación Internacional de Clubes de Leones
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