
Yehude Simon: Entre la agonía y el éxtasis
La agonía es lucha nos recordaba Unamuno al inicio de "La Agonía del Cristianismo". Y eso es lo que viene haciendo Simon, luchando, agonizando, peleando por permanecer en el gabinete ministerial a como de lugar.
En esa pretensión, el premier está hipotecando el futuro del país: está postergando conflictos, pateando soluciones, firmando actas que, de seguro, comprometerán al país en pocos, poquísimos meses. A Simon ello pareciera no interesarle, más bien sí salir por una supuesta puerta grande, una que él sólo ve en su imaginación.
Si Yehude no es censurado, su ceguera lo colocará al borde del éxtasis. Pero no de aquel estado que brota como consecuencia de la contemplación, sino del éxtasis que nace de la droga efímera, pasajera, que luego de un momento de escape vuelve al drogado a la realidad.
Una realidad que se mete al Congreso por la ventana y los Pasos Perdidos y que anuncia marchas el día de hoy, paros el día martes, conflictos en Puno, huelgas en pocos días, es decir el desorden total, fruto de la incompetencia, de la improvisación.
El país asiste pues a la última actuación de un gabinete que murió de incompetencia. El anterior cayó por corrupción. Una penosa diferencia.
Así está el país. Inmerso en innecesarias pérdidas de tiempo, a la cual se llega en parte por el apoyo de los comentaristas por encargo y también por el papel que juegan los medios que cambian de posición como la veleta, al ritmo del viento que sopla de la presión presidencial.
Fuente: Mate Pastor