
El golpismo hondureño se está consumando. El Presidente Zelaya fue golpeado por soldados y sacado con violencia de la residencia presidencial delante de su familia, fue llevado a un cuartel y trasladado en avión a Costa Rica. Se ha iniciado un procedimiento írrito para que juramente la Presidencia de la República, el actual Presidente del Congreso con el apoyo de las Fuerzas Armadas.
En el conflicto de poderes, la suprema corte desconoció la potestad del Presidente de la República para destituir al Jefe de las Fuerzas Armadas. El Tribunal Electoral desconoció la ley de Participación Ciudadana, mediante la cual se instalaría una cuarta urna para los comicios de hoy día, y se consultaría a la población su opinión acerca de una reforma constitucional.
Es decir el Golpe de Estado se produce por un consulta ciudadana que además no era vinculante. Ese es el nivel de autoritarismo de la oligarquía hondureña.
Los sectores populares hondureños están protestando, tratando de romper el cerco informativo, pues los militares han impuesto la censura. A través de CNN se puede observar todavía los acontecimientos. Se aprecia la cólera y el dolor de trabajadores, juventudes y amas de casa, al grito de "Queremos a Mel...". Los soldados son increpados y enfrentados cara a cara por los hondureños.
Un General retirado que apoya el Golpe, dice que el secuestro y deportación del Presidente Zelaya se justifica porque "El chavismo" estaba conspirando. El pobre hombre dice que no ha existido ningún golpe, solo un relevo en nombre de la Constitución. CUANDO LA CONSTITUCION HONDUREÑA SEÑALA QUE NADIE LE DEBE OBEDIENCIA A UN GOBIERNO DE FACTO.
El presidente Zelaya es un hombre próspero, un terrateniente, con gran sensibilidad social. En abril su canciller, en la Asamblea de la OEA promovió el reingreso de Cuba a la Organización. Parece que esa es la razón que lleva a la oligarquía a iniciar la desestabilización.
Este acto de fuerza viola la Carta Interamericana Democrática de la OEA, y la Unión Europea acaba de protestar exigiendo la restitución del Presidente Zelaya.
Saludos,
Eduardo Bueno