
El gozo ante el sufrimiento ajeno es nauseabundo. Causa extrañeza el incremento de sádicos en el país. La conjunción de mucha inteligencia y poca familia crea mesiánicos y adoradores de la violencia.
No cabe duda del alto coeficiente intelectual de José Carlos Mariátegui, Magaly Medina, Alan García, Mario Vargas Llosa, Abimael Guzmán y Cesar Hildebrandt. Tampoco cabe duda que estos personajes se sienten elegidos. Desde sus pulpitos pontifican y condenan a quienes no simpatizan con sus destinos. El amauta abrazó una ideología que considera a la violencia como partera de la historia. En sus escritos predico el odio de clase y el desprecio a las razas asiática y negra. Su abnegada madre lo crío sola en Huacho hasta los 5 años cuando un accidente colegial los obligó a viajar a Lima. La adinerada periodista también vivió su infancia en Huacho. Hija ilegitima, su crueldad fue incubada tempranamente en la estrechez económica provocada por la ausencia paterna. El líder aprista conoció a su padre a los 5 años. Son pruebas de sus estallidos de ferocidad, las catanas que le aplicaba a su primera esposa Carla Buscaglia, los genocidios en los penales El Frontón y San Juan de Lurigancho, la patadita a Jesús Lora y recientemente los insultos proferidos a sus cómplices Rómulo León y Alberto Químper. El laureado novelista conoció a su padre a los 10 años. El puñete que le propinó a Gabriel García Márquez, las frecuentes palizas perpetradas contra su primera esposa Julia y su primogénito Álvaro y las ofensas gratuitas contra Julio Ramón Ribeyro y otros intelectuales en su libro "El pez en el agua" así como las injurias a Federico Salazar y otros periodistas en la entrevista que publico Pedro Salinas Chacaltana, demuestran que Vargas Llosa es un profesor sumamente agresivo. El terrorista arequipeño no solo fue fruto de una relación extramarital sino que su madre Berenice lo abandono a los 8 años. El pequeño conductor de televisión se entero infantilmente que su mama era la concubina de su tío. Hoy, es inmensamente feliz en su papel de verdugo. Sus victimas se cuentan por legiones. Es un ser tan raro que prefiere a sus mascotas y entenados que a su propios descendientes. Los bastardos de mente poderosa son peligrosos. Los padres irresponsables no se imaginan el desastre que pueden generar. Una decisión sabia que conjuraría esta maldición es elegir, así como en Chile, a una madre soltera en las próximas elecciones.