
El flamante primer ministro de Japón, Naoto Kan
(Desde Tokio).- Al flamante primer ministro de Japón, Naoto Kan, le ha bastado apenas una conversación telefónica de 15 minutos con Barack Obama para garantizarle que su administración cumplirá a capa y espada el acuerdo de reubicar una base naval de los Estados Unidos en la prefectura de Okinawa. El tema, como se sabe, fue el motivo principal de la caída de Yukio Hatoyama, antecesor de Kan.En un alarde nacionalista pero electoralmente efectivo, Hatoyama – líder del partido Democrático - prometió durante la campaña de renovación de la Dieta el año pasado, retirar dicha base ubicada en el corazón de la localidad okinawense de Ginowan. Esta oferta entre otras, le valió un triunfo histórico sobre el partido Liberal Democrático, casi medio siglo en el poder japonés.Sin embargo, la realidad nunca pesa menos que las promesas. Para una nación carente de ejército, ubicada en una zona milenariamente estratégica, pagana aún de la osadía de Pearl Harbor y vecina de la conflictiva Corea del Norte – eslabón de lo que George Bush hijo llamaba el “eje del mal” – el ofrecimiento de Hatoyama constituía un verdadero saludo a la bandera.Ello o quizás sólo una parte le fue espetado sin medias tintas por Hillary Clinton el 21 de mayo último, arrancándole el acuerdo que, a lo más, la base naval sería reubicada en la misma área. El 23 Hatoyama viajó a Okinawa para pedir disculpas a sus lugareños e intentar persuadirlos del cambio. Más de medio docena de cadenas humanas alrededor de la base, algunas de hasta 90 mil personas, ha sido hasta ahora la respuesta.Todo indica que Kan alineará nuevamente a Japón con los EE.UU. cuyas relaciones califica como “piedra angular” para la paz y el desarrollo. En el fondo, sugieren aquí algunos analistas, intentará cerrar brechas con Washington mientras dure el proceso de recuperación económica japonés que ya lleva cuatro trimestres consecutivos con índices de crecimiento, el último de 4,9 por ciento. Kan precisamente venía desempeñándose como ministro de Finanzas del gobierno de Hatoyama.Pero como en toda democracia parlamentaria, el nuevo primer ministro deberá convencer esta semana a la Dieta de sus razones y propósitos. También está obligado a reconstruir la coalición gobernante con el partido Social Demócrata, el cual rompió con el Democrático a causa de la base en Okinawa, y mantenerla con el partido Nuevo Popular. La era Kan se inicia en un clima de incertidumbres. Veremos si logra despejar las brumas que todavía atiborran su horizonte.