
El malestar de la cantante era tan fuerte que se vio obligada a suspender el concierto. Debido a este hecho, sus amigos ya la han pedido que intente moderar su frenético ritmo laboral antes de que su salud se vea resentida.
"Su profesionalidad hizo que al día siguiente se subiera al escenario para dar el concierto, pero a mitad del show empezó a sentirse mal y las últimas canciones las afrontó como pudo. No era ella. Incluso varios fans de la primera fila comentaron que la habían escuchado decir: 'Esto es un infierno'", revelaba el citado testigo a la publicación norteamericana.
Los espectáculos de la cantante no son nada aburridos, ya que le da tiempo a cantar y a bailar mientras se cambia de ropa varias veces. Y, con tanto ajetreo, es lógico que necesite un respiro.
"Cher hizo lo que pudo por terminar el show y no le quiso dar importancia a lo sucedido. Pensamos que está jugando a la ruleta rusa con su salud y que está al borde del agotamiento físico", añade la fuente.
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