
Fritz Du Bois, el autor del artículo
Por Fritz Du Bois
Es decepcionante la tibia mención de la OEA con respecto a la necesidad de controlar el creciente armamentismo regional. Pese al énfasis que le imprimió a ese tema el presidente García en su discurso inaugural, el texto final contenido en la declaración es bien general. En realidad, no se asume ningún nuevo compromiso formal.Para tranquilidad de muchos oscuros intermediarios y de más de un país exportador de armas, es evidente que hay diversos gobiernos latinoamericanos que no están dispuestos a limitar sus compras de armamento. Incluso, como si el anuncio hubiera sido programado para demostrar su rechazo, el mismo día del discurso de García en Venezuela se confirmó la compra de un mayor número de aviones de guerra chinos.Por tanto, parece poco viable el encontrar una solución multilateral o regional al problema de la carrera armamentista. En esas circunstancias, el Perú debe continuar con la política de disminuir la tensión vecinal. Las relaciones con Ecuador y Colombia marchan bien. Chávez podrá seguir siendo un elemento perturbador en la región, pero al menos no es una amenaza bélica para nosotros.En lo que atañe a Chile, con el cambio de gobierno en Santiago se abre la posibilidad de mejorar una relación que se había deteriorado. Incluso, sería un gigante paso adelante si logran derogar el canon del cobre. Los recursos con los que han contado los militares de ese país, para salir de compras los últimos años, han sido exorbitantes. No tenemos duda que, de cancelarse ese ingreso dirigido hacia el armamento, y estar obligados los generales sureños a tener que competir con el resto de sectores estatales en su país por su presupuesto, entonces ya no se producirá tanta desproporción en sus compras de armas en relación con el resto de la vecindad.Es innegable que si un instituto armado, en cualquier parte del mundo, tiene recursos para gastar en equipamiento, sus estrategas siempre encontrarán cómo justificar la adquisición de armas cada vez más costosas y con mayor sofisticación. Por ello, es fundamental para ambos países que la iniciativa legislativa de Piñera, para eliminar ese canon, sea exitosa y que tanto Perú como Chile puedan destinar más recursos al desarrollo. El próximo debate en el Congreso chileno y la eventual derogatoria de la Ley del Cobre tienen mucha más importancia para el futuro de nuestro país que cualquier gaseosa y diplomática declaración.Fuente: Peru21