Hubo un día en el que el Real Madrid fichó a Aitor Karanka, un digno central zurdo que podía jugar de lateral izquierdo. Procedía del Athletic de Bilbao, club canterano donde los haya que saca magníficos centrales, aunque Aitor no será recordado por ser de los mejores. En el Real Madrid consiguió ganar tres Champions League, cuatro títulos más y lo más importante: jugar. Es impensable pensar en un fichaje como el de Karanka hoy en día.
El Real Madrid fichó también un proyecto de buen entrenador. Karanka se retiró en Estados Unidos y le faltó tiempo para coger las riendas de un equipo. No conforme con ser seleccionador de España Sub15 subió un escalón y se hizo cargo de España Sub16. Su carrera como entrenador sigue su curso y ahora llega al Real Madrid de Mourinho para ser la mano derecha de éste.
Mourinho y Karanka personifican al poli bueno y poli malo. Cierto es que muchos jugadores dirigidos por Mou hablan muy bien de él, no sólo como técnico sino como persona. Es como si la chulería y el personaje borde se quedasen fuera del campo de entrenamiento. Karanka vendrá a remar en la misma dirección y siendo ex-jugador del Real Madrid, donde compartió vestuario con varios de los que hoy están, y su edad de treinta y seis años, que lo hacen un jugador veterano o un técnico joven, puede ser más valioso de lo que aparenta.
Decía Mourinho que quería a su lado un hombre de la casa y tal como dice Butragueño, Karanka lo es. No se puede sacar en claro que Florentino Pérez le otorgue plenos poderes a Mou pero es evidente que cuando un técnico nuevo llega a un club con él llega su gente de confianza. La gente de confianza de Mou es gente del club para que el entrena. En sus anteriores etapas en el Chelsea y el Inter de Milan hizo lo mismo, con Clarke y Baresi respectivamente.
Karanka vendrá a sumar pero también a aprender. Yo creo que estamos ante el nacimiento de un entrenador que independientemente de hacer grandes gestas, pues eso conlleva otros factores, puede ser una auténtica revelación. El interés mostrado es enorme, no hay más que ver la rapidez y ganas que ha afrontado su nuevo rol desde que colgó las botas. La historia nos dice que segundos entrenadores han superado a su mentor y se han convertido en grandísimos managers. Karanka tiene el mejor ejemplo en casa con Mourinho. Karanka se está empapando de lo que es su nueva profesión y ahora mismo está con uno de los mejores.
Fuente: notasdefutbol