
Las elecciones en Holanda se han traducido por una severa derrota del Partido Demócrata cristiano que gobernaba en coalición con los laboristas y han perdido la mitad de su representación parlamentaria, pasando de 41 a 21 diputados. La extrema derecha que dirige el carismático Geert Wilders obtiene así una victoria histórica después de una campaña electoral xenófoba e islamófoba, en la que reclamaba el cese de la inmigración procedente de los países musulmanes...
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