
(Desde Tokio).- Comentaba en la columna anterior el severo ajuste económico anunciado por el nuevo primer ministro Naoto Kan para cerrar la deuda pública de Japón, que implica reducción del gasto fiscal, alza de los impuestos, reforma financiera y – dentro del absoluto respeto a la entidad equivalente al BCR de nuestro país – impulsar el debilitamiento del Yen con miras a fortalecer las exportaciones. Confieso que esperaba una reacción compungida, crítica y malhumorada de los japoneses. Que – como suele pasar en el Perú – alguien tuviera la obligación de pagar los platos rotos y terminar haciendo noticia con un irremediable harakiri. No, para nada. Los tres diarios más importantes del imperio del sol naciente reportan las encuestas realizadas a través del servicio telefónico (como en Estados Unidos y otras naciones civilizadas, este tipo de sondeos es el más confiable) luego del primer discurso de Kan y el anuncio del nuevo Gabinete. Yomiuri Shimbun, el periódico de mayor circulación en toda la isla, reporta que el respaldo al Gabinete Kan alcanza el 64 por ciento, destacando también que el último sondeo en torno al equipo ministerial del renunciante Yukio Hatoyama sólo tenía 19 por ciento de aceptación. Asahi Shimbun, el segundo diario de peso, registra 60 por ciento y el Mainichi Simbun reporta un 66 por ciento. Los medios coinciden en que la personalidad pro activa y simpática de Kan – un político muy conocido por la sinceridad con la cual expone sus puntos de vista – ayuda a este buen comienzo que serviría a su partido, el Democrático, para triunfar en las próximas elecciones de renovación del Senado japonés a realizarse en el mes de julio. En las mismas encuestas, dicho partido ha visto incrementada su popularidad de 36 a 43,8 por ciento. Sin embargo, otras de las razones de ese apoyo comentadas por los mismos diarios que realizaron las encuestas, es el nombramiento de Yoshihiko Noda como nuevo ministro de Finanzas. Noda fue adjunto de Kan en la misma cartera y la sinceridad con la que ha expuesto el ajuste a la segunda mayor economía del mundo, sorprendentemente, gusta. Versión japonesa del peruanísimo “más me pegas, más te quiero”. Es que Japón tiene claro su horizonte y no cede terreno a los planes demagógicos que pretenden constituirse en alternativa al capitalismo. Ningún país del mundo está para experimentos que trasciendan la libertad de intercambio de bienes y servicios, salvo el que permita reforzar el rol del Estado en su ámbito regulador del mercado y el sistema financiero. Se esclarece entonces el panorama para la administración Kan. Ojalá sea perdurable.