
Los espectadores violentos son "desadaptados", pero se ignora a qué se han adaptado los pacíficos (o si esa adaptación será duradera o es solo provisional). No parece fácil que un desadaptado se adapte, pero sí que un adaptado se desadapte (para lo cual sólo hace falta que el árbitro sancione un penal inexistente a los ojos del espectador).
Cuando un jugador se arroja al césped “se tira a la piscina”, pero cuando lo arrojan no “cae a la piscina”.
Si bien suele decirse que un equipo que se defiende “juega al contragolpe”, nunca se dice que uno que ataca “juega al golpe”.
Si un equipo “matemáticamente” tiene opción de seguir en la competencia, podemos considerar que sus opciones son ínfimas o nulas. Las matemáticas tienen muy mala fama en el fútbol.
Cuando alguien pierde un gol que prometía ser muy hermoso, ciertos locutores suelen decir “si lo hacía, cerrábamos el estadio”. Sin embargo, cuando se marca un gol vistoso, dichos locutores, ofuscados por la emoción, se olvidan de pedir que se cierre de inmediato el estadio.
Es frecuente que los jugadores que han perdido digan que el árbitro les robó el partido. No lo es que los que han ganado digan que el árbitro les regaló el partido.