
Aunque parezca mentira, esa otra bola llamada Tierra sigue girando durante el Mundial, también propulsada por los nacionalismos. Como, por ejemplo en Bélgica, o lo que queda de ella tras la victoria el domingo de los separatistas flamencos en las elecciones legislativas. Todos los diarios europeos, y en eso rotativos flamencos y francófonos están de acuerdo, ponen en portada el rostro victorioso y "mofletudo", como dice el español El País, de Bart de Wever, líder de la Nueva Alianza Flamenca. El periódico flamenco Gazet Van Antwerpen hace un juego de palabras con el nombre del partido secesionista y titula: "Nuevo Ídolo Flamenco". El francófono Le Soir califica el resultado electoral de "tsunami que va a modificar el rostro de Bélgica", precisando que De Wever consigue uno de cada tres votos entre los flamencos, lo que "cuestiona los cimientos" del reino. La Libre Belgique constata que Bélgica es "realmente dos países". Todos los matutinos se preguntan cómo el líder flamenco, que ya anunció que no aspiraba a convertirse en primer ministro, capitalizará su victoria. "Dirigir un país que quiere ver desaparecer es un absurdo", plantea el francés Libération, que recuerda que a escala nacional el Partido Socialista es la formación más votada. Por eso, para el flamenco De Morgen hay dos opciones: "De Wever puede llegar a un acuerdo con el Partido Socialista para reformar el Estado belga o dejar que la situación se pudra con una estrategia de estancamiento"...
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