
Foto: Google Maps
Uzbekistán anunció el cierre de las fronteras dejando a una verdadera marea humana totalmente aislada entre sus ciudades de origen en ruinas –donde además temen volver- y un lugar seguro cuyas barreras de acceso ya no pueden franquear. Hasta ahora el balance de los enfrentamientos entre pobladores de la minoría de origen uzbeco y kirguises en Och y en Djalal-Abad es de 170 nuertos y de casi 1800 heridos, según cifras del ministerio kirguís de Salud.
Sin embargo, a pesar del estado de catástrofe, un corredor humanitario parece no estar cerca de conformarse. El jefe de la oficina del Comité Internacional de la Cruz Roja para Asia Central Pascal Wagner sostuvo que “la crisis está lejos de ser contenida. Hemos escuchado relatos de gente perseguida que nos hace pensar que hay un deseo de seguir dañando y matando en Kirguistán”...Leer en más en rfi