
El sonido ensordecedor de las vuvuzelas es parte del pasado. Por lo menos en los juegos de la selección brasileña.
Un grupo de brasileños vino para Sudáfrica con algo mucho más potente. Se trata de la "Brazuka", capaz de colocar a la consentida de los aficionados sudafricanos en una situación bien complicada.
La novedad fue presentada a los sudafricanos este martes, en el estadio Ellis Park, en Johannesburgo, en el debut de Brasil en la Copa del Mundo contra Corea del Norte. Una "brazuka" fue colocada lado a lado de una vuvuzela. Y el ruido proporcionado por la corneta brasileña era mucho más alto que el de la africana.
El grupo de brasileños que trajo la novedad para la Copa del Mundo vino de São Paulo. La "brazuka" fue comprada por unos US$ 28 en el centro de la ciudad paulista. "Pero ya me ofrecieron 500 rands (US$ 65,40) aquí por ella. Yo no quise venderla. Está siendo todo un éxito", señaló Mário Padilha, uno de los dos brasileños del grupo.