Por Paul KRUGMAN
12 de julio de 2009
Perfecto, el ltimo informe sobre el mercado laboral no deja lugar a dudas. Vamos a necesitar ms estmulo. Pero lo sabe el presidente? Hagamos cuentas. Desde que empez la recesin, la economa estadounidense ha perdido 6,5 millones de puestos de trabajo, y como corroboraba ese pesimista informe sobre el empleo, sigue perdindolos a gran velocidad. Si tenemos en cuenta los 100.000 nuevos puestos de trabajo mensuales que necesitamos para adaptarnos al crecimiento de la poblacin, tenemos un agujero aproximado de 8,5 millones de empleos.
Y cuanto ms crezca el agujero, ms nos costar salir de l. Las cifras de empleo no eran lo nico malo en el informe del martes, que tambin demostraba que los salarios estn estancados y posiblemente a punto de experimentar un rotundo descenso. Es la receta para caer en la deflacin al estilo japons, que es muy difcil de superar. Alguien quiere una dcada perdida?
Un momento, hay ms malas noticias: la crisis fiscal de los Estados. A diferencia del Gobierno federal, a los Estados se les exigen presupuestos equilibrados. Y enfrentados a una drstica cada de ingresos, la mayora est preparando salvajes recortes presupuestarios, muchos de ellos a expensas de los ms vulnerables. Aparte de crear directamente mucha miseria, estos recortes deprimirn an ms la economa.
Y qu tenemos para contrarrestar esta espeluznante perspectiva? Tenemos el plan de estmulo de Obama, cuyo objetivo es crear 3,5 millones de puestos de trabajo de aqu a finales del prximo ao. Es mucho mejor que nada, pero ni mucho menos suficiente. Y no parece que haya muchas cosas ms. Recuerdan el plan del Gobierno de reducir drsticamente la tasa de ejecuciones hipotecarias, o su plan de conseguir que los bancos vuelvan a prestar retirando los activos txicos de sus balances contables? Yo tampoco.
Todo esto le resulta deprimentemente familiar a cualquiera que haya estudiado la poltica econmica estadounidense de la dcada de 1930. De nuevo un presidente demcrata ha conseguido que se aprueben polticas de creacin de empleo que suavizarn la cada, pero que no son suficientemente audaces como para producir una recuperacin total. De nuevo buena parte del estmulo federal se ve eclipsado por los recortes presupuestarios a escala estatal y local.
Quiere esto decir que no hemos aprendido de la historia y estamos, por lo tanto, destinados a repetirla? No necesariamente; pero corresponde al presidente y a su equipo econmico asegurarse de que esta vez las cosas sean distintas. El presidente Barack Obama y sus funcionarios deben intensificar los esfuerzos, empezando por un plan que haga que el estmulo sea mayor.
Quiero dejar claro que soy perfectamente consciente de lo difcil que ser conseguir que se apruebe ese plan. No habr ninguna cooperacin de los lderes republicanos, que han optado por una estrategia de oposicin total, no limitada por los hechos ni por la lgica. De hecho, estos lderes respondieron a las cifras de empleo ms recientes proclamando el fracaso del plan econmico de Obama, algo que, lgicamente, es ridculo. El Gobierno advirti desde el principio que pasarn varios trimestres antes de que el plan tenga efectos positivos importantes. Pero eso no impidi al presidente del Comit de Estudios Republicano emitir una declaracin en la que exiga: "Dnde estn los puestos de trabajo?".
Tampoco est muy claro que el Gobierno vaya a recibir mucha ayuda de los "centristas" del Senado, que evisceraron parcialmente el plan de estmulo original al exigir recortes en la ayuda a las administraciones pblicas estatales y locales; ayuda que, como ahora vemos, se necesita desesperadamente. Me gustara pensar que algunos de esos centristas sienten remordimientos, pero si es as, no he visto ninguna seal de ello.
Y como economista, aadira que muchos miembros de mi profesin no estn ayudando precisamente. Ha sido un duro golpe ver a tantos economistas con buena reputacin reciclar viejas falacias -como afirmar que cualquier aumento del gasto pblico desplaza una cantidad igual de gasto privado, incluso cuando hay un desempleo masivo- y prestar su nombre a afirmaciones zafiamente exageradas sobre los males del dficit presupuestario a corto plazo. (Ahora mismo, los riesgos asociados con el aumento de la deuda son mucho menores que los que supone el no dar a la economa el apoyo adecuado).
Adems, como en la dcada de 1930, quienes se oponen a la accin difunden historias de miedo sobre la inflacin, a pesar de que la deflacin acecha. Por consiguiente, aprobar otra ronda de estmulo ser difcil. Pero es esencial.
Los economistas del Gobierno de Obama saben qu est en juego. De hecho, hace slo unas semanas, Christina Romer, presidenta del Consejo de Asesores Econmicos, publicaba un artculo sobre las "lecciones de 1937", el ao en que Roosevelt cedi ante los halcones del dficit y la inflacin, con desastrosas consecuencias para la economa y para el programa poltico presidencial. Lo que no s es si el Gobierno es consciente de lo insuficiente que resulta lo hecho hasta ahora.
ste es mi mensaje para el presidente: tiene que hacer que su equipo econmico y sus polticos trabajen a favor de un estmulo adicional ya mismo. Porque si no lo hace, se enfrentar pronto a su 1937 particular.
Paul Krugman es profesor de Economa de Princeton y premio Nobel de Economa en 2008.
Fuente: Elpais.com