Javier Velsquez Quesqun: Su nombramiento, al igual que el de otros ministros "constituye la renuncia a la ficcin de que a la hora de gobernar Alan Garca escucha a alguien"
Por Nelson Manrique
El nombramiento del gabinete Velsquez Quesqun constituye la renuncia a la ficcin de que a la hora de gobernar Alan Garca escucha a alguien. Este gabinete es un coro de gentes que le deben la vida a Garca y, por supuesto, no tienen atisbo de opinin propia.
Yehude Simon entr al gobierno proyectando la imagen de que mantendra un cierto margen de independencia. Meses despus, el saldo de su paso por el premierato es lamentable. No enfrent la corrupcin gubernamental (se supone que esa era la justificacin de su incorporacin) y sta est ms floreciente que nunca: vase la soberbia con que Rmulo Len Alegra ?camino a casita? ha advertido pblicamente a sus socios que no va a hablar? a condicin de que a l no lo toquen.
Como premier, Simon neg, primero, y reconoci, despus, cuando no le qued ms remedio, que l tambin visit la suite de Fortunato Canan, acompaado por el infaltable Len Alegra. Aval todas las decisiones del gobierno y en pocos meses termin mimetizndose con Alan Garca hasta el punto de convertirse al neoliberalismo y ofrecerse como el candidato de la derecha. Hoy parece seguir aferrndose a la ilusin de que ser el candidato presidencial del Apra (lo ser: si se produce en los prximos dos aos un desastre tan grande como para que necesiten de alguien que cargue con el muerto, pero entonces probablemente tendr que competir por la plaza con ntero Flores Aroz).
Velsquez Quesqun en cambio no da lugar a ninguna ilusin equvoca. Va a ser el megfono del Presidente, y ste va a terminar expuesto y sin pararrayos. La cuestin es si para los tiempos basta con un fiel escudero.
Se ha hablado de un "gabinete de choque" (Rey, Salazar y el propio Velsquez Quesqun), y esta definicin parece buena como descripcin de las motivaciones de Alan Garca al escoger a sus nuevos ministros. El problema es si el "choque" es la respuesta adecuada para encarar la crisis poltica en curso, como hace tiempo vienen propagandizando los voceros fujimoristas que lee Garca.
Alan Garca ha definido su agenda como "orden e inclusin" y los ministros entrantes se han apresurado a alinearse con este programa. En realidad, esta lnea estaba ya en marcha antes de la juramentacin del nuevo gabinete. Mientras Simon firmaba actas a discrecin, se realizaba un operativo que combinaba la represin contra los dirigentes nativos (dos integrantes ms de Aidesep han tenido que asilarse en la embajada de Nicaragua) y el intento de quebrar la representacin gremial de los pobladores amaznicos promoviendo desde el Estado una maniobra divisionista. Se va a persistir pues en la lnea que ya ha fracasado, a un muy alto costo social.
Cuando Garca habla de "orden" no est pensando en encarar las causas reales de los conflictos sociales que han convulsionado al pas, sino en imponerse a travs de la represin, utilizando al mismo tiempo el aparato estatal para desarrollar una poltica clientelista, a travs de los programas sociales. No se va a tocar el modelo econmico neoliberal y los intereses empresariales que se cobijan bajo su paraguas, como lo muestra el nombramiento de Martn Prez, un operador del grupo Romero en el ministerio de Comercio Exterior.
El endurecimiento del rgimen no va a resucitar la propuesta del "perro del hortelano". La receta de la "mano dura" mostr sus lmites en Bagua y lejos de contener las protestas le estall al gobierno en la cara. Pero por desgracia aparentemente 35 muertos no son suficientes.
Fuente: La Repblica