
Tras unas eliminatorias penosas y una clasificación polémica en la repesca contra Irlanda (gracas a la famosa mano de Henry), el técnico Raymond Domenech creía haber encontrado la fórmula secreta para sacar al equipo de su inquietante mediocridad. Tras haber preconizado durante años un sistema de juego basado en dos medios defensivos y un único delantero, Domenech inventó al comienzo de la preparación un nuevo esquema de tipo 4-3-3. Un partido amistoso contra Costa Rica (2-1) dejó entrever perspectivas prometedoras para este nuevo sistema, pero los partidos siguientes, contra Túnez y China, disiparon esta ilusión.
Contra Uruguay, en la primera jornada mundialista, Domenech volvió pues a su antiguo sistema. La ineficacia ofensiva no cambió, pero al menos Francia logró acabar un partido sin recibir goles (0-0). Domenech insistió pues contra México, aunque retirando del equipo al joven Yoann Gourcuff, reemplazado por Florent Malouda. El técnico se obstinó en cambio en mantener su confianza en Sidney Govou y en Nicolas Anelka...Leer más en rfi