
La final de la NBA 2010 estaba destinada a pasar a la historia como una de las más disputadas de la historia. En los últimos 25 años, solo tres finales habían llegado al séptimo partido de desempate. Pero esta vez, la histórica rivalidad entre los Lakers y los Celtics tomó un giro aún más increíble. En efecto, al comenzar el tercer cuarto tiempo, los bostonianos tenían una ventaja que ya parecía irreversible (49-36). Los hinchas californianos temían que su equipo se inclinara por quinta vez en una final 7 contra los Centics, como ya ocurriera en 1962, 1966, 1969 y 1984. Y Kobe Bryant, muy torpe hasta entonces, parecía condenado a asistir, impotente, al triunfo de Paul Pierce y sus Celtics...
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