
En nuestro calendario del afecto hoy, tercer domingo de junio, celebramos en el Perú el día del padre. Se regalarán corbatas, pañuelos, perfumes y otros más de la rutina que hoy los negocios ponen a disposición de los hijos para que homenajeen a su progenitor. También muchos restaurantes dispondrán de una carta o menú especial para esta celebración.
La figura paterna tiene distintas formas de verse, a veces se ve en forma equivocada cuando decimos que el padre es un amigo o un colega y se le trata con el lenguaje, los gestos y actitudes de esa tesitura. El padre es algo más que eso, dentro de un marco de afecto complicidad y respeto. Supera al amigo, al colega, al pata, el chochera o a nuestro compañero de aventuras o travesuras. El padre es guardia de días interminables, vigía de noches de angustia sin sueño, caminante de kilómetros en busca de la medicina que hará poner bien al hijo, el que lucha cada día, codo a codo con la madre por el pan físico y también espiritual que será sustento material y del alma de sus hijos.
Es, muchas veces incomprendido y hasta marginado, tan es así que uno de las canciones del aprendizaje psicomotriz, ese le canta al niño al juntar y separar las manos “tortitas de manteca, para la mamá que da teta, tortitas de cebada , pa’l tata que no da nada” o se le arrostra la violencia masculina, la crueldad para con los hijos, el abandono del hogar y la poca o ninguna colaboración en la formación de los hijos. Tan es así que en muchas veces la memoria del hijo no es de afecto, sino de temor por la famosa frase “¡Ah, ya verás cuando llegue tu padre!”
La figura del padre parece que debe ser rescatada en forma postrera, como lo hiciera con maestría Jorge Manrique, el gran poeta español, con “Las coplas a la muerte de su padre”. En nuestra literatura, recuerdo a Abraham Valdelomar, que menciona al padre cuando le trae el “Caballero Carmelo” o en su poema “Tristitia” cuando dice …”Mi padre era callado y mi madre era triste/ y la alegría, nadie me la supo enseñar” o Arguedas cuando narra los constantes viajes del padre.
En nuestra música casi todas están dedicadas a la madre y hay pocas o ninguna dedicada al padre. En “Osito de Felpa” de Mario Cavagnaro se narra la angustia del padre por la pérdida del hijo http://www.youtube.com/watch?v=8c0KjMrYbT8 y en la música mundial hay “Esos locos Bajitos” de Joan Manuel Serrat, una linda canción dedicada a los hijos http://www.youtube.com/watch?v=GnQbtwoeNLs
A título personal les ofrezco mi poema para expresar el sentimiento por mis hijos.
ÓYEME han Han pasado los días
has crecido
eres fuerte
piensas distinto
no ves por mis ojos
has elaborado tus gustos
eres el de siempre
y a la vez
distinto.
En tu sangre están mis genes,
la fuerza
que siempre me ha orientado
ahora es tuya.
Desde las ventanas ovales
oteo tus caminos
presiento tus deseos
siento en la distancia tus dudas
pero me abstengo.
Eres responsable de trazar nuevos caminos,
hallar otras magnitudes
encontrar sabores
poner palabras propias a los días
gozar de las aromas en la primavera
y con tus manos
hacer maravillas
Eres tú,
creación nueva y antigua,
los pasos que nunca he dado
sensación de lo nunca disfrutado
están en ti los ríos de la vida
La energía para crear universos,
nuevos seres, y
en todos ellos
encontrarnos
reflejados al infinito
Para terminar, no hagamos caso a las ofertas “especiales” de las fábricas de cerveza o de licores incentivando el consumo alcohólico. Nos motivarán al consumo excesivo que puede derivar en actos descontrolados y trastocarán la alegría de la fiesta en llanto por el y con pena comprobaremos que nadie de esas empresas vendrá a socorrernos ni echar una mano.
nah20062010